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| Durante el reinado de Carlos V y sus sucesores, hasta Felipe IV,
el regadío procedente del río Barbata debió agotarse
a consecuencia del estiaje, ya que en 1664 se pensó en incrementar
su caudal con aguas procedentes del gran manantial de Montilla, que alimentaba
la cuenca del río Raigadas, afluente del Guardal. Ello debió
fundamentarse, sin duda, porque el caudal de todos los manantiales de la
cuenca del Barbata estaban ya absorbidos por el creciente desarrollo de
aquellos primitivos riegos heredados de los moros. Desde entonces al Raigadas
se le denominó, en consecuencia "Río Seco". Pero
fue definitivamente en 1681, durante el reinado de Carlos II, cuando
se trasvasaron las aguas de la Fuente de Montilla a la cuenca del Barbata.
Con este trasvase se mejoró y aumentó notablemente la zona
de regadío. El Barbata llevaría agua por su cauce si no se
derivara por la Acequia de Montilla. Por la importancia que ha tenido y
tiene para Huéscar, con respecto a su regadío y al abastecimiento
de agua potable, se han realizado obras para separar y eliminar fugas, así
como para la captación de nuevos manantiales. Pero no fue hasta
después de la guerra civil, concretamente en 1942, cuando se redactó
un proyecto de obras de mejora de la Acequia de Montilla, cuyo objetivo
fundamental era el aprovechamiento de todos los recursos de la acequia.
Ahora, trascurridos mas de 60 años, podemos decir que fue un proyecto
ambicioso, factible, y de unos enormes beneficios para el regadío
de la vega de Huéscar. La regulación de dichas aguas está
regida por la Comunidad de Regantes, constituida por más de 1.600
regantes, con ordenanzas y reglamentos aprobados el 9 de mayo de 1870. |
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