La Flora de nuestra sierra

Vegetación: Panorámicas de la Sierra

La Encina o Carrasca ocupaba en teoría la mayor parte del término hasta unos 1.600 metros de altura, bajo condiciones de humedad y temperatura muy diferentes. Hoy día los encinares sólo se localizan en las áreas de sierra. Los encinares han retrocedido mucho debido a la expansión agrícola y al uso de su madera como combustible. Aunque aún son frecuentes, se hallan en diversos grados de conservación siendo comunes las etapas de degradación del bosque, algunas de las cuales evolucionan de nuevo hacia un encinar maduro si no hay factores que lo impidan.

Pinares autóctonos

Senderos con el pino carrasco

Grandes superficies que fueron desforestadas están hoy ocupadas por el pino carrasco, introducido en repoblaciones forestales. Encinares bien conservados se ven, entre otros lugares, en los alrededores de la Fuente de Montilla y las laderas de Sierra Seca y Guillimona.
El Pino Carrasco es un árbol que alcanza 22 m de altura, de copa clara y con poco follaje, con el tronco a veces tortuoso y la corteza gris-plateada. Acículas fasciculadas en grupos de 2, finas, de menos de 1 mm de grosor, de 6-10 cm de longitud, de color verde claro. Piñas cónicas, pedunculadas, de 6-12 cm de longitud, con escamas aplastadas y ombligo poco saliente. Son de color marrón brillante y persisten varios años sobre el árbol.

ejemplar de pino Laricio a 2.000  metros de altura

Pinares autóctonos: Los pinares endémicos dominados por el pino laricio o salgareño (Pinus nigra subsp. salzmannii), HIC 9530, constituyen una de las formaciones más características de este espacio y uno de los HIC con una mayor presencia en el ámbito del Plan Natura 2000. Se localizan principalmente en el sector noroccidental en las cumbres de Sierra Seca, La Sagra y Guillimona, a más de 1.600 metros de altitud. Acostumbrados a resistir  bajo inviernos fríos y húmedos y veranos calurosos y secos. La desforestación sufridas en zonas de menor altitud, a permitido también la colonización por estos árboles, de zonas más bajas. Acompañan al salgareño el Enebro, Sabina Rastrera, Cerezo Rastrero, Agracejo, Madreselva, etc.
En cuanto a los árboles de hoja caduca, debieron formar bosques pero hoy sólo quedan muestras puntuales mezcladas con otras comunidades vegetales, como ocurre en barrancos y umbrías de Sierra Seca y Guillimona. El Quejido o Roble, árbol mayoritario de este bosque, ha sido intensamente talado desde los lustros por su buena madera. También aparecen el Arce, Mostajo, Agracejo, Heléboro, Laureolo, Escaramujo, Boj, etc.

Ejemplares de enebro en la Sierra de la Sagra

El Enebro: Su nombre científico es Juniperus communis. Se trata de un arbusto perennifolio de 1-6 m de altura. Tiene las hojas aciculares, planas por la parte superior, punzantes y dispuestas de tres en tres; tienen una única banda pálida en la cara superior y son de color verde gris por debajo. Flores masculinas pequeñas, alargadas y amarillas en posición ascendente. Los frutos son del tamaño de un guisante, verde glaucos en un principio. Maduran a partir del segundo otoño volviéndose azulados y finalmente negros
Sobre sustratos rocosos aparecen los Piornos, especiales de poca altura, semiesféricas y espinosas como el Piorno de Crucecitas, Piorno Azul, Rascaculo, etc. Estas comunidades parecen encontrase en buen estado. La mayoría viven en zonas secas y rocosas en un amplio margen de altitud, desde los 1.500 m hasta las máximas cotas.

Especies amenazadas

ejemplar de enebro de miera

El resto de la flora de este bosque varía mucho, pero podemos citar el  Enebro de Miera, Majoleto, Cornicabra, Rubia, Torvisco, Esparraguera, Peonía, etc.
Enebro de Miera: Su nombre científico es Juniperus Oxycedrus. Juniperus, nombre clásico latino del enebro. Oxycedrus, del prefijo griego oxys que equivale a puntiagudo y del género Cedrus, por su semejanza y lo agudo de sus acículas. Especie también amenazada. Es un arbusto de copa ancha o cónica, alcanzando los 6-8 metros de altura. Su corteza es fisurada y de color ceniciento, sus hojas tienen forma de espada recta de 8 a 25 mm de longitud. Sus frutos son globosos de 8 a 12 mm y su color es rojizo cuando maduran. Antaño eran comunes en laderas de montañas, matorrales y claros de los encinares y alcornocales. Su floración es en primavera y sus frutos se producen en el verano y otoño del siguiente año.
De las 16 especies de flora, con carácter especial, recogidas en el inventario realizado en 2014 por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del territorio de la Junta de Andalucía, 8 están amenazadas según el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas aprobado por la Ley 8/2003, de 28 de octubre, de la flora y la fauna silvestres, y modificado por el Decreto 23/2012, de 14 de febrero, por el que se regula la conservación y el uso sostenible de la flora y la fauna silvestres y sus hábitats (en adelante, CAEA). En concreto tres especies están catalogadas en peligro de extinción y cuatro vulnerables. De éstas, Atropa baetica, Crepis granatensis, Castrilanthemum debeauxii y Erodium cazorlanum se incluyen en el ámbito de aplicación del Plan de Recuperación y Conservación de Especies de Altas Cumbres de Andalucía (Acuerdo de 13 de marzo de 2012, del Consejo de Gobierno). Actualmente, tan solo se cuenta con información relativa a la presencia de estas especies de flora en el ámbito del Plan pero no se dispone de información que permita establecer el tamaño de población de dichas especies.

Vegetación rupícola "zapaticos de la virgen"

Sarcocapnos baeta supespecie integrifolia

La Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza, en su reunión de 19 de junio de 2002, ya añadió dos subespecies endémicas del sur de España, Sarcocapnos baetica baetica y Sarcocapnos baetica integrifolia, en la categoría "Vulnerable" por encontrarse en una tendencia regresiva. Vegetación rupícula. En casi todas las sierras oscenses son frecuentes las paredes rocosas. En ellas se refugia una interesante flora de pequeño tamaño que coloniza los escasos suelos entre las grietas. Son frecuentes la Doradilla, Ombligo de Venus, Campanilla de Roca, Siempreniña, Hierba de las Piedras, Hierba de San Roberto, etc. Los roquedos mantienen especies raras o muy locales; buen ejemplo es Sarcocapnos integrifolia y baeticacuya distribución mundial se restringe a la Sagra, Guillimona y Sierra Mágina.
Sarcocapnos. Características: Tallos ramificados de hasta 15 cm. Hojas largamente pecioladas, compuestas biternadas con últimas divisiones ovadas. Flores en corimbos, hermafroditas. Cáliz formado por 2 sépalos, corola por 4 pétalos de color blanco excepto en los extremos de pétalos internos amarillentos. Existen tres subespecies principales: Baetica, Integrifolia y Crassifolia. Plantas muy raras necesitadas de protección. De la subespecie integrifolia se conocen 4 poblaciones, una próxima al millar de individuos y el resto rondando una centena. Su hábitat: Rupícola en fisuras de paredones verticales o extraplomados, calizos o dolomíticos (generalmente cretácicos). Preferentemente en umbrías, sobre todo entre 825 y 1400 metros. En ocasiones aparece en la base de los escarpes en zonas mas o menos nitrificadas. Parece preferir las zonas algo húmedas donde se registra infiltración de aguas ricas en nutrientes. Ninguna población se encuentra en buen estado de conservación, ni siquiera la mayor del Collado Blanco de La Sagra. Siempre hay individuos total o parcialmente secos aunque esta mortalidad parece ser natural. No obstante parecen tener escasas amenazas debido a la inaccesibilidad de su hábitat. Otras poblaciones en Sierra Mágina. Su principal amenaza podría ser el efecto de los fuegos y el humo sobre las paredes rocosas.

Distribución áreas de protección, especies amenazadas

Sobre la subespecie baetica, en Andalucía se conoce una veintena de poblaciones: 16 de ellas en Cazorla-Segura, 2 en la Sierra de Guillimona y otras en la Serranía de Ronda (Málaga y Cádiz). La estimación de efectivos en Andalucía sitúa la población total entorno a los 3.500 individuos repartidos el 20% en poblaciones pequeñas (5-25), 45% intermedias (25-125) y 35% relativamente nutridas (125-625) En Murcia y Albacete se han descubierto recientemente otras importantes poblaciones. Con los datos disponibles parece muy probable que la población total supere los 10.000 ejemplares.

Vegetación ligada a cauces fluviales

Flores adaptadas a los hielos de la sierra

Esta vegetación precisa agua abundante en el suelo y forma arboledas a orillas de ríos y arroyos. Se ven muestras junto a los ríos Guardal, Raigadas y Barbata. Son comunes la Mimbrera, Álamo, Chopo, Fresno, Olmo, entre los que habitan la Zarza, Madreselva, Salicaria, Trébol, etc. Esta vegetación es importante para reducir la erosión en las orillas de los cauces. Mencionar también las sorprendentes muestras de flora helada, que son capaces de aguantar temperaturas bajo cero y que encontramos en las zonas altas de la sierra. Incluso en época de verano y gracias a las hielos del invierno y los fríos de la primavera, podemos llegar a disfrutar de imágenes como la de estas flores heladas. Un motivo más por el que tienes que conocer nuestra sierra.

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