1603.-Bendición de las imágenes
y la ermita de las Santas Patronas.
Terminado el verano de 1603, llegado a Huéscar D. Melchor de Vera
y Soria, obispo de Troya y Visitador general de Toledo, para conferir
el Sacramento de la Confirmación. Aprovechando tan importante visita,
el mayordomo de la cofradía de las Santas Mártires, Martín
de la Cueva, que no estaba seguro de si la ermita y las imágenes
habían sido bendecidas, organizó la bendición solemne
y demás ceremonias. Como la cofradía era pobre, solicitó
al cabildo municipal que, además de asistir a la fiesta, corriera
con los gastos. Martín de la Cueva contó que estando en
la ciudad el Sr. D. Melchor de Vera y Soria, obispo de Troya, le supliqué
fuese servido de ir a bendecir la dicha ermita, y así Su Señoría
lo hizo; y le acompañaron el vicario de esta ciudad y beneficiados
y otras muchas gentes, en que tuve necesidad de dalles de comer y merendar
y cenar, y otro día dar de comer a las demás gentes, en
que gasté más de cuarenta cuarenta ducados, pues a V. Md.
costa la cofradía ser pobre y sin ninguna renta, y yo me esforcé
a hacer el dicho gasto confiado que V. Md. ayudaría con algo, pues
las vírgenes tiene V.Md. por patronas. Suplico a V. Md. se me ayude
con algo para el gasto que he hecho.
En el ayuntamiento de Huéscar existe certificado de dicha bendición
y trascribimos una parte de éste:
" En la ciudad de Huesca. en primero día
del mes de septiembre de mil seiscientos tres años, ante mí,
el presente notario, y testigos de yuso escritos, estando en la dicha ciudad
Su Señoría Rvdma. el Sr. Don Melchor de Vera y Soria, por
la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica obispo de Troya,
del Consejo de Su Majestad, sufragáneo y visitador general den todo
este Arzobispado de Toledo por el Illmo. y Rvdmo. D. Bernardo de Rojas y
Sandoval, cardenal de la Santa Iglesia de Roma, arzobispo de Toledo, primado
de las Españas, Chanciller mayor de Castilla y del Consejo de Estado
del Rey Nuestro Señor ...... Y para que de ello conste, de mandamiento
de Su Señoría el señor Obispo y pendimento del dicho
Martín de la Cueva, yo Diego de Ulloa, clérigo presbítero,
notario apostólico, por autoridad apostólica y ordinaria,
que presente fui con Su Señoría el Obispo, mi señor,
y testigos arriba dichos a la bendición de la dicha ermita de las
Santas Mártires, de que doy fe, di el presente, que va firmado de
Su Señoría. De todo lo cual doy fe" Volver
al índice 1775.-Una entrada de las
Santas en Huéscar en el siglo XVIII.
las Santas bajaban a Huéscar no sólo el lunes de Pascua
sino en cualquier época en que los campos estuviesen castigados
por la sequía o amenazados por plagas, como la de la langosta.
El Ayuntamiento proponía a la Parroquia la necesidad de celebrar
un novenario a las Patronas y éstas eran trasladadas a la ermita
de la Victoria, y desde allí a Santa María. Escrito del
10 de Mayo de 1775 donde se relata la entrada de las Santas en Huéscar:
"...... se ha pasado en este día a conducir
las Santas Mártires del Monte, patronas de ella , al santuario
de Nuestra Señora de la Victoria, para que desde él se traslade
a la Iglesia Mayor de esta ciudad y celebrarles un novenario para impetrar
su poderoso auxilio de la Majestad Divina nos conceda el alivio de las
enfermedades que se padecen, la lluvia que tanta falta hace y felicidad
en la próxima cosecha, y para instruirse esta ciudad de la hora
en que se ha de celebrar la procesión general y asignación
de calles por donde haya de transitar, se decretó pasen los señores
D. Mateo Francisco Ruiz y D. Luis Nicolás de Serrabona por legacía
al Ilustre Cabildo de dicha Iglesia Mayor para el explicado fin ........
y para que así se practique , Su Señoría dicho señor
Provisor mandó se pase recado de urbanidad a los prelados de dichas
comunidades para que a la hora prefinida se sirvan concurrir, no sólo
a dicha procesión si(no) al referido novenario según práctica;
y que los porteros de esta ciudad in continenti citen los gremios para
que asistan con sus respectivos pendones a la insinuada Iglesia Mayor,
como también dichas comunidades y a los vecinos de dicha calles
Mayor para que la limpien, aseen y cuelguen sus ventanas y observen dichos
vecinos esta deliberación bajo la multa de dos ducados aplicados
en la forma ordinaria" (10 de mayo de 1775). Volver
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1800.-Nuevas imágenes de las Santas.
Contra lo que mucha gente cree, las imágenes de las Santas destrozadas
durante la última guerra civil no fueron las primitivas, las antiguas
del siglo XVI, sino otras que se habían tallado en 1800. Las viejas
imágenes estaban tan deterioradas que, cuando salían en
procesión, debían ser cubiertas con unos mantos para ocultar
el desperfecto que los años habían causado en ellas. El
párroco de las Santas, de sus propios bienes, mandó hacer
en Madrid unas nuevas tallas. El 12 de mayo de 1800 el síndico
del Ayuntamiento de Huéscar comunicó al pleno este asunto
y la Corporación acordó hacerles un recibimiento especial
aquel año. Propuesta del Síndico sobre las Santas Mártires
de nueva construcción.
" Propuesta del Síndico sobre las Santas
Mártires de nueva construcción: En este Cabildo dicho Sr.
Procurador Síndico hizo presente que con motivo de que las Santas
Mártires, Patronas de esta Ciudad, se hallaban alguna cosa indecentes
por su antigüedad y por esta razón algo deterioradas, de manera
que es necesario cubrirlas con capas de tela, dispuso D. José de
Robles, cura que fue en la Parroquia de dichas Santas, mandar hacer a su
costa otras dos Santas Alodia y Nonilona por mano de uno de los escultores
del Rey en la villa y corte de Madrid, lo que habiéndose verificado
las ha remitido a esta dicha Ciudad, de una primorosa escultura y talla,
de forma que no necesitan las capas con que las antiguas se cubrían
y adornaban; y por lo tanto debía esta ciudad dar las probanzas oportunas,
no sólo a que se bendigan con la mayor solemnidad en obsequio y veneración
de dichas Santas, sino que se pongan en rogativa en la Iglesia mayor de
esta ciudad a fin de que imploren de la Majestad Divina nos socorra con
su santo rocío por necesitarlo en todo el término los sementeros
que se hallan bastante atrasados por la falta de aguas que necesitan en
el presente tiempo de primavera; y que fenecido el novenario en la forma
acostumbrada se conduzcan y coloquen en su Parroquia nombrada de las Santas
Mártires del Monte...... Y también se acordó se haga
saber por voz de pregonero que las noches de los días que se bendigan,
y celebre la función de acción de gracias iluminen todos los
vecinos sus ventanas, que esta ciudad lo hará de su balcón
con luminarias de tea en la Plaza, y a mayor abundamiento tendrá
música en dicho balcón, todo en obsequio de las referidas
Santas como sus Patronas.
El Cabildo Eclesiástico respondió que " con la mayor
solemnidad se haría la bendición a las nueve de la mañana
-17 de mayo- antes de tercia, seguiría la Misa con el sermón,
y a las cinco de la tarde principiaría la procesión por los
sitios acostumbrados, manifestándose el Señor para la mayor
solemnidad en la citada Misa, y seguiría haciendo la rogativa en
los días que la Iglesia no esté legítimamente ocupada.....
se pase recado político a las Comunidades de Nuestros Padres Santo
Domingo y San Francisco de esta ciudad para que se sirvan asistir a las
horas referidas tanto de la procesión como de la rogativa, que se
de aviso al tesorero del Santísimo...."
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1819.-El Arzobispo
de Toledo concede indulgencias y el manifiesto del Santísimo Sacramento
durante el novenario de las Santas.
En la ciudad de Huéscar a veinte de diciembre de mil ochocientos
diez y nueve: los señores Ciudad, Consejo, Justicia y Regimiento
de la misma acordaron lo siguiente:
"....memorial dirigido al Excmo. y Emmo. Sr. Arzobispo
de Toledo, en el que hizo presente a su Eminencia la particularísima
devoción y respetos que los vecinos de esta ciudad tributaban a sus
Patronas y Patricias las Santas Mártires del Monte llamadas Alodia
y Nonilona, veneradas en su parroquia del mismo nombre y distante tres leguas
de la población, desde cuyo santuario se trasladan a esta ciudad
todos los años en procesión general para implorar por su poderosa
intercesión remedio de la lluvia y, en varias ocasiones, de trabajos
y calamidades públicas, con repique de campanas y sumo regocijo de
los fieles, haciéndoles un solemne novenario en la parroquia mayor
de Santa María, con asistencia de todo el clero y las comunidades,
faltando únicamente a tan plausible y solemne función el mayor
culto, que era el Manifiesto de Nuestro Señor Sacramentado; y para
su logro suplicaba a Su Eminencia a nombre de este común de vecinos
se sirviese conceder licencia perpetua para exponerlo a la pública
devoción en los días del novenario y gracias que se tributaran
a dicha Patronas en las citadas ocasiones....
El decreto de su Eminencia fue el diez de diciembre diciendo: concedemos
nuestra licencia y permiso para que el día que se expresa se exponga
el Santísimo Sacramento a la pública veneración de
los fieles, observándose lo mandado en rúbrica y prevenido
en edictos sobre Manifiestos. Así lo decretó y rubricó
su Eminencia el Cardenal Arzobispo, mi señor, de que certifico....
para promover la devoción de las mismas Santas Mártires Patronas,
se digna conceder cien días de indulgencia a todos los fieles por
cada vez que devotamente rezaren a dichas Santas un Padrenuestro y Avemaría,
y otros ciento a los que asistiesen a la solemne función que anualmente
se celebra en obsequio de las mismas....." Volver
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1881.- Reparación
de la Ermita.
La ermita de las Santas estaba muy deteriorada y el párroco decidió
su reparación. Se pidió ayuda a las parroquias que formaban
la vicaría oscense para sufragar los cuantiosos gastos que la obra
estaba originando. Para animar a los fieles y que fueran generosos, se
llevaron las imágenes en peregrinación a las distintas iglesias.
Pero la obra no resultó fácil.
"....por la comisión encargada de la traída
de las Santas, se presentó la cuenta del gasto hecho, que importa
la suma de ciento cuarenta y cinco pesetas, y el ayuntamiento en su vista
acordó: Aprobarla con cargo al capítulo del presupuesto corriente."
-14 de septiembre de 1881- Volver al índice
1883.- Las Santas no suben a su ermita el lunes
de Pentecostés.
"....por el regidor síndico, Don Silvestre
Sola-Vera Romo, se manifestó que desde tiempo inmemorial viene en
costumbre celebrar la función religiosa que en obsequio de Nuestras
Santas Patronas se hace anualmente el domingo de Pascua de Pentecostés,
llevando tan sagradas imágenes a su santuario el lunes siguiente,
a fin de que la villa de Puebla de Don Fadrique, de donde también
son patronas, pueda celebrar la función, que en el mismo sentido
que esta población, hace en honor de tan veneradas imágenes;
mas en el presente año, con motivo de tener que asistir el ayuntamiento
al escrutinio general de la elección de concejales, que ha de verificarse
en la presente semana y en el mismo día trece, domingo de Pascua
de Pentecostés, no puede asistir a la función religiosa que
principia a las nueve de la mañana y no termina hasta después
de las once, y como el escrutinio es a las diez y no puede demorarse, proponía
a la corporación, se sirviese acordar, que la función de Nuestras
Santas Patronas se celebre el domingo siguiente veinte de mayo, trasladando
las Sagradas Imágenes en su santuario procesionalmente como de costumbre
el lunes siguiente." -30 de abril de 1883- Volver
al índice 1887.- El trono de las Santas
se guarda en Santa María.
"...se dio cuenta de una comunicación que
dirige a la Alcaldía el Sr. Vicario eclesiástico de esta ciudad,
en la que expresa lo conveniente que sería el traer a la población
el trono de plata en que son conducidas las Santas Patronas en las funciones
religiosas que en su honor se celebran por estos vecinos, en evitación
de un siniestro que pudiera ocurrir en el santuario, donde no hay las suficientes
seguridades para evitar un robo a mano armada. Enterado el Ayuntamiento,
y comprendiendo lo razonable de la petición, acordó: que se
traiga a esta ciudad el trono de plata citado, el que se depositará
en la iglesia de Santa María la Mayor de esta población, a
cuyo fin, por el señor alcalde se darán las órdenes
correspondientes." -18 de enero de 1887-
"...Por el Señor Presidente se manifestó que, en cumplimiento
del acuerdo tomado por la corporación en veinticinco de enero último
había mandado por el trono de las Santas Patronas, y el párroco
del Santuario no solo entregó dicho trono, sino que también
lo hizo de una lámpara, unas vinajeras con platillo, y una caja con
su tapa, todo de plata, cuyos efectos se habían entregado en la Iglesia
de Santa María, según recibo que presentaba, expedido por
Don Victoriano Vera, vicario de esta ciudad, y que el costo que había
tenido la traída de citadas alhajas importaba diecisiete pesetas
y cincuenta céntimos, según la cuenta presentada por el guardia
municipal Antonio Blanes." -1 de febrero de 1887-
"...El Ayuntamiento, teniendo en consideración el reciente robo
de alhajas que se ha verificado en la iglesia de la inmediata villa de Puebla
de don Fadrique, y la circunstancia de que la de nuestras Santas Patronas
está situada en despoblado, por unanimidad acordó que se traslade
a esta ciudad las andas y urna de las imágenes, y se custodien en
paraje seguro." -5 de noviembre de 1890- Volver
al índice 1902.- Restauración
de las imágenes de las Santas.
Cien años después de su adquisición, las imágenes
de las Santas se habían estropeado. El Ayuntamiento de Huéscar
las mandó llevar al taller de "Hijos de Miguel Gusi"
en Barcelona para su restauración, y corrió con los gastos.
Dos meses después, las Santas regresaban triunfalmente a su tierra.
La novena de aquel año fue predicada por el célebre Magistral
Domínguez, de Guadix.
"... El Sr. Alcalde manifestó, que habiéndose
acordado por el Ayuntamiento y Junta Municipal incluir en el artículo
3º del capítulo 9º de gastos, un crédito de quinientas
pesetas para restaurar las esculturas de las Santas Patronas, deterioradas
por el trascurso del tiempo, el viento y accidentes atmosféricos.....
Enterado el Ayuntamiento acordó por unanimidad dar un voto de gracias
al Sr. Alcalde por su previsión y acierto en no encomendar obra de
tal importancia a un artista desconocido, sino a una casa tan acreditada
como la de los señores "Hijos de Miguel Gusi"; y autorizarle
para que disponga del crédito de referencia para pagar los gastos
de conducción de las imágenes, desde su santuario a esta ciudad,
desde ella a Barcelona y viceversa..... de otro crédito de setecientas
cincuenta pesetas, para los gastos que ofrezcan las funciones religiosas
de traída y llevada de las Santas Patronas." -3 de enero de
1902- Volver al índice 1912.-
Reliquia de las Santas.
A petición de las autoridades civiles y eclesiásticas oscenses,
el Obispo de Lérida, D. Juan Antonio Ruano Martín, concedió
a la parroquia de Santa María unas partículas de los restos
mortales de las Santas Alodía y Nunilón, tomadas de los
conservados en Adahuesca. Los dos fragmentos óseos se exponen en
un relicario de plata con las paredes de cristal y signado en lacre con
el sello episcopal. Encerrada en el pie del relicario se encuentra la
"auténtica", certificado de autenticidad de la reliquia,
documento que atestigua que los huesos proceden verdaderamente del sepulcro
donde reposan los cuerpos de las Santas. La "auténtica"
está firmada y sellada con el escudo del obispo con fecha de 8
de junio de 1912. Volver al índice
1915.- Nueva urna para las Santas, pero de madera.
La urna de las Santas era una joya de plata. Pero los sucesivos traslados
y el no excesivo buen trato la deterioraron en varias ocasiones. El Ayuntamiento
decidió sustituirla por otra parecida, pero de madera. Toda precaución
era poca. Desgraciadamente, años después desaparecería
para siempre.
"... En vista de los deteriodos y roturas que viene
sufriendo la urna de plata de las imágenes de las Santas Patronas
en sus periódicos traslados a Puebla de Don Fadrique y a esta ciudad,
lo cual ha ocasionado varios gastos de consideración abonados por
esta caja municipal, el Ayuntamiento acordó que se haga otra urna
exactamente igual que la de plata, pero de madera, para utilizarla cuando
se trasladen las imágenes a Puebla de Don Fadrique y a su santuario,
y que la de plata se guarde en la iglesia parroquial de Santa María,
en evitación de nuevas roturas; y que el Sr. Alcalde dirija atenta
carta al de dicha villa participándole este acuerdo para conocimiento
del vecindario, y con el fin de que jamás pueda interpretarse que
dicha resolución obedece a móviles egoístas, sino al
natural deseo de conservar la mencionada urna, que, de destruirse, sería
casi imposible su sustitución por otra de igual calidad." Volver
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