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| No hay duda al afirmar que el yacimiento de Venta Micena es muy espectacular desde el punto científico, en lo que se refiere al periodo
del Pleistoceno Inferior el más amplio de toda Europa e incluso Euroasia,
con más de dos kilómetros de extensión en superficie y un millón de metros
cuadrados de yacimiento, con una potencialidad de registro paleontológico
único. "No hay yacimientos así, por eso Venta Micena es tan grande y espectacular
como pueden ser los africanos de Olduvai." |
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| Hay que decir que el paisaje de estos lugares -hace ya millones de años- era el agua lacustre inundando antiquísimas cuencas marinas cerradas, abarcando lo que
hoy son las tierras del altiplano. Que el paisaje de estas orillas debía ser algo similar a las actuales marismas del Guadalquivir. Que el gran río andaluz aún no había
incorporado a su cuenca estas tierras de aguas cautivas, sin salida al exterior. Hay que decir por ejemplo, que en las riberas chapoteaban hipopótamos, barritaban elefantes o cazaban
los tigres de dientes de sable. Que frente a la poderosa osamenta de estos formidables animales, se alzaba día a día la debilidad física del primer homínido en los predios orcenses de Venta Micena. |
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El yacimiento de Venta Micena cierra el año 2.005 sin
hallar evidencias humanas. Donde en 1983 apareció el célebre fragmento
craneal que se denominó Hombre de Orce y cuya humanidad aún divide
a buena parte de la comunidad científica hoy, se cierra este verano los
trabajos de prospección sin haber dejado al descubierto evidencias humanas.
Una de las grandes novedades ha sido el volver a investigar el yacimiento (1,5 millones de años) descubierto en el años 1976 por un equipo
de investigadores, dirigido por el profesor José Gibert.
El yacimiento no había sido excavado de forma sistemática desde el año
1995. El director de equipo investigador en el mítico yacimiento, Bienvenido
Martínez, relata la satisfacción que ha supuesto volver a trabajar en
Venta Micena. Yacimiento del que se extrajeron más de 15.000 restos
fósiles, sólo del denominado Corte III, o cubil de hienas. Esta vez
se han hecho dos sondeos, indicando los resultados que hay una menor acumulación
de restos fósiles y permiten valorar desde la experiencia y las las investigaciones
de los fósiles realizadas en los últimos años. |

El yacimiento de Venta Micena fue el primero en ser excavado en 1976. En
principio aparecen restos faunísticos del género "Allophaiomys" que
manifestaban la importancia del yacimiento. Posteriormente, en la campaña
de 1982 apareció el polémico fragmento de occipital de un posible homínido,
conocido como "hombre de Orce". Te relatamos su historia:
Una expedición del Instituto de Paleontología de Sabadell, encabezado por José Gibert, encontró en 1976 el yacimiento de Venta Micena. Tras varios años de trabajo, el equipo en el que también estaban Jordi Agustí y Salvador Moyá extrajo en la campaña de 1982 abundante material fósil entre el que se encontró un trozo craneal que hizo presuponer lo mejor. La revista Paleontología y Evoluciò publicó en 1983 las primeras conclusiones, en las que se atribuía este resto con 1,4 millones de años de antigüedad a un adolescente de 17 años de edad. Se trataba del primer europeo, lo que hizo correr ríos de tinta sobre el hallazgo y el potencial del yacimiento.
Un examen posterior del fragmento en Marsella por parte del científico Lumley atribuía el fósil encontrado a un équido joven, lo que luego fue popularizado como un asno. Ese fue el origen de la batalla científica que más tarde se trasladó al terreno político y administrativo.
Su principal descubridor, Gibert, no dejó de sostener hasta su muerte que aquel fragmento era parte del Hombre de Orce (como fue llamado entonces). El científico se instaló en esta localidad e, incluso, llegó a vivir en una cueva de Venta Micena, empeñado en corroborar su teoría con nuevos hallazgos.
En su contra estuvo parte de la comunidad científica, incluidos algunos de los que fueron sus colaboradores. Esto originó una guerra de criterios y objetivos de los trabajos a desarrollar en Orce en años sucesivos. La Junta no fue ajena a esta polémica y se enfrentó a la disparidad de criterios.
Uno de los momentos de mayor tensión se produjo en 1993, cuando se autorizó una excavación dirigida por el paleontólogo Jordi Agustí en la que participaba como un técnico más José Gibert. Después de que concluyeran oficialmente los trabajos en el yacimiento de Venta Micena y Agustí saliera de Orce, Gibert continuó excavando en la zona y así lo reflejó en un libro de excavaciones que había aportado la Consejería de Cultura.
El científico siempre aseguró que estaba obrando con el conocimiento de la administración, pero el descubrimiento de estos hechos por parte de algunos técnicos propició la apertura de un expediente sancionador a Gibert. Este episodio puso de relieve también la disparidad de criterios y los enfrentamientos que había entonces entre personal de la Consejería de Cultura.
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