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Además de los manantiales que alimentan a
los ríos de nuestra sierra, existen otros en los que aflora
el agua con independencia de los cauces principales. Los más
importantes son el de Parpacén y el de Fuencaliente. Este
último famoso en el siglo XVI, fundamentalmente poAr establecerse
allí y en otros lugares de Huéscar, los importantes
lavaderos de lana que regentados por los genoveses, dieron
fama y gloria a esta ciudad según una tradición ganadera
que aún se continua con una raza autóctona y endémica
de esta zona "la oveja segureña". |
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