| Cuando se entra por vez primera en un alojamiento
rural casa cueva, sorprende de inmediato lo insospechado de su arquitectura
interior. Paredes y techos desiguales hechos a pico, encalados, estrechos
pasillos que llevan a estancias escondidas en lo más profundo de
la cueva, rincones evocadores... Un mobiliario para el descanso, acogedor
y diferente, que da pie a la charla junto al calor de la chimenea, a admirar
desde sus ventanas la luz y colorido del paisaje más cercano, o a
salir a disfrutar de la suave noche en el porche. |