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Historia de La Villa de Huéscar

Vista de Huéscar. Haz clic para otra panorámica En la Época Romana, Huéscar se configura como centro de importancia, pues sería la antigua Osca de Plinio y Ptolomeo, como lo verifican los asentamientos y restos de la Villa de Torralba, así como los restos de la Torre del Homenaje de la Alcazaba musulmana, en la que hacían las funciones de sillares grandes lápidas romanas con inscripciones. La Época Medieval se caracterizaba por la alternancia entre musulmanes y cristianos. Son pocos los restos que quedan de la Mezquita musulmana siendo lo más representativo de estas fechas las Atalayas, que surgen de los lugares más estratégicos como un hito de la historia medieval de nuestra tierra.
En 1445 Huéscar y su tierra es otorgada a Don Luis de Beamont, Conde de Lerín y en 1513 pasa a manos del Duque de Alba. Esto da lugar a un cambio importante en la ciudad, sustituyéndose la imagen de la localidad musulmana por los símbolos del nuevo poder dominante.
Los Reyes Católicos le concedieron Capitulaciones, según las cuales sería siempre villa real, no entregada a señor alguno y con respeto para los islámicos en su religión y costumbres; pero eso no se cumplió y la ciudad fue entregada primero al condestable de Navarra y después al duque de Alba. La represión y expulsión que siguieron al levantamiento morisco dejó reducida a la mitad la población, que a mediados del siglo XVI era de casi 6.000 habitantes.
Su valor patrimonial es de una cantidad y calidad inmejorable y esto se debe a que ha sido camino natural conformado por el surco infrabético que comunica las zonas levantinas, murcianas y almerienses con el interior de Andalucía. Este paso obligado será transitado siguiendo el curso de los ríos, desde los tiempos más remotos por numerosas civilizaciones que dejan su inconfundible huella a lo largo de todo el discurrir histórico y prehistórico. Conservando un importante número de yacimientos arqueológicos. Fundamentalmente en lo referente a urbanismo, edificios religiosos y casas señoriales, los más emblemáticos de la ciudad oscense son la Colegiata de Santa María (construida como una auténtica Catedral en el siglo XVI y declarada Monumento Nacional), la Iglesia de Santiago (a finales del siglo XV), el Convento de Santo Domingo (construido en el siglo XVI y declarada Monumento Histórico Artístico), la Iglesia de las Dominicas, la Torre del Homenaje y el Convento de San Francisco. Del siglo XVIII nos encontramos con el Canal de Carlos III y el Puente de las Ánimas concebido como un acueducto del Canal de Carlos III, que constituía un ambicioso plan de ingeniería para llevar las aguas de esta zona hasta las tierras murcianas.
Otro elemento es la preciosa casa modernista de Los Penalva existente en el paseo del Santo Cristo, obra muy peculiar y singular en este lugar. Se aconseja a los visitantes pasear por el casco urbano cargado de historia y de monumentos, así como que se acerquen al Parque Rodríguez Penalva.

Historia de las Conquista Cristiana de la Villa de Huéscar.

Fuente: Libro de "Úskar" y los estudios realizados por D. Vicente González Barberán.

Campaña de los Reyes Católicos El zagal El Conde de Lerín
Entrega capitulada de Huéscar El Alguacil de Huéscar D.Rodrigo Manrique
Documento de las Capitulaciones La independencia de la Puebla El Ducado

1488.-Campaña de Vera y el Noreste granadino y almeriense

El 1 de Enero de 1488 los Reyes Católicos se encontraban en Zaragoza, prestos a convocar en primavera las Cortes de Aragón, lo cual ocurrió en Valencia, a partir de su llegada a la capital de este Reino el 4 de abril. Duraron sus sesiones hasta el día 25, en que se dieron por finalizadas en Orihuela, a donde se habían desplazado los Reyes camino de Murcia, en la que entraban el siguiente 26 del mismo Abril. Todo esto formaba parte de un minucioso plan para arrebatar a los granadinos sus regiones más levantina, ya perdido por ellos todo su Poniente y Norte, por ello el ataque se emprendería ahora, excepcionalmente, a partir de la frontera de Lorca. El día 6 de Junio, camino de esta importante Lorca, ciudad fronteriza y base de operaciones militares desde el siglo XIII, donde el Rey había citado a la nobleza, con sus tropas, según la forma acostumbrada. Se establece el real en Totana, donde se pernocta. Este año se prevén las cosas fáciles y la hueste convocada es sensiblemente menor que en otros años, en parte por haber epidemia en la zona murciana. Se trata de 4.000 o 5.000 lanzas -es decir, caballeros- y 10.000 peones -infantes-. Todo ello sin contar, como siempre, con las organizadísimas Intendencia y Sanidad militares. Volver al índice

El Rey Zagal

Informado del movimiento cristiano de tropas, abastece y fortifica en condiciones Baza y Guadix, posibles objetivos del año. Luego, ya con más elementos de juicio, intenta acudir a Vera con 1.000 caballos y 10.000 peones, impidiéndoselo el 2 de Junio el Adelantado de Murcia, Don Juan Chacón y el Marqués de Cádiz, que acude con 800 caballos y 3.000 infantes. El 10 de Junio entra la tropa en el Reino de Granada y se asienta el real ante la bien fortificada ciudad de Vera, que era la rival musulmana de Lorca. Creyendo los de Vera que Don Fernando iba por Almería, lo más fuerte de su guarnición había ido para allá, a ayudar a El Zagal. La ciudad es entregada sin resistencia -la sorpresa era grande ya que por aceptar a Boabdil como rey tenían fe en el seguro ofrecido a éste por Don Fernando, y nunca esperaban ataques por esta frontera murciana-.
Queda de momento el real en Vera, a donde comienzan a llegar apresuradamente enviados de toda la zona, que desean entregarse bajo las mismas condiciones. Consistían estas, simplemente, en la normal incorporación de las poblaciones y sus habitantes a la Corona de Castilla, en calidad de súbditos mudéjares, con conservación de vidas, haciendas, religión, etc. Los que habían sido hasta entonces súbditos de un rey musulmán pasaban a ser vasallos de otro cristiano, al que pagarían los mismos tributos que a su anterior monarca. Estas circunstancias quedaban registradas, en cada caso, en un documento de Capitulación, así llamado porque la entrega se pactaba mediante un escrito en el que figuraban los diferentes "capítulos" o apartados acordados. Las Capitulaciones de la Campaña de 1488 eran de una generosidad grandiosas, y ello influyó en el ánimo de los musulmanes más que la amenazante artillería. Los alcaides, por separado o en grupos, acudían como moscas al real de Vera.
Si ésta cayó el 10 de Junio, ya estaba allí los legados de la fortísima Mojácar el 11, que hicieron su entrega efectiva el 12. Hasta 1l 16 sabemos de la llegada de los de Níjar, Huércal, Cabrera y Cantoria. El 17 se presentaron el Alcaide Mayor y el Cadí Mayor de ambos Vélez -Blanco y Rubio-, quienes prometieron emplear sus buenos oficios para que se entregaran asimismo Huéscar, Benamaurel, Castillejar -entonces, y por mucho tiempo era "Castilleja"-, Galera, Orce y otras villas de la comarca, cosa que lograron hábilmente. El castillo de Castril -no había pueblo- siguió todavía en la órbita de Baza. Volver al índice

El 1 de Junio -otros ponen el 7-

Se produce la llegada a Vera del Alguacil de Huéscar, Sulaiman al-Galib -los papeles castellanos transcriben muy mal "Zulemagali"-, quien, enviado por su Alcaide Ibn Ammar -"Abenamar" en las crónicas-, ofrece la entrega, pero con cierto aire de dignidad; ya que dice que sólo dará las llaves al mismo Rey en persona, si se digna ir a Huéscar a recibirlas y si promete no apartarla de la Corona Real: es decir, no darla en régimen de Señorío a ningún noble castellano. El Católico no ésta allí todavía de regreso, pues está volviendo de Almería, pero se entera y asiente. Piensa poner de alcaide, por méritos de su antepasado que la conquistó en 1434, al santiaguista Don Rodrigo Manrique, quien hubiera ido a posesionarse de la entonces villa, de no ser por la condición puesta por los huesquerinos.
El 8 de Julio, en marcha el Rey ya desde Vera hacia Baza, la hueste pasa por la villa de Overa -que hoy no existe- y llega a Oria; y el 9 sigue hasta Cúllar, donde la población se entrega y queda importante guarnición cristiana, dada la cercanía de la fuerte y peligrosa Baza. Al siguiente 10 se planta real ante dicha Baza, donde, rapidísimo, ya esta encastillado El Zagal, por lo que resulta estar más defendida de lo sospechado por Don Fernando, y ante cuyas murallas se registra un encuentro desastroso para los cristianos. Fingieron los moros, que habían salido, en poca cantidad, a hostigar a los cristianos que llegaban de Cúllar, una repentina retirada. Fueron perseguidos por los cristianos hasta las mismas puertas de Baza, donde estaba preparada la emboscada por el grueso de la tropa mora. Allí murió un querido sobrino del Monarca. Don Felipe de Aragón, hijo de su hermanastro el Príncipe Don Carlos de Vera, a quien los sitiados acertaron en la boca con un proyectil de piedra, disparado por una gruesa espingarda. Ante esta circunstancia, el Monarca abandona el intento de Baza - será finalmente en 1489 cuando se consiga-, apareciendo ante Benamaurel el siguiente 11 de Julio, donde recibe las llaves y deja también, como antes en Cúllar, una bien abastecida guarnición. Volver al índice

1488.- Entrega capitulada de Huéscar.

El 12 de Julio ya esta en Huéscar, por el tradicional camino desde Baza, hacia Valencia, tras pasar por la ya recibida Benamaurel y la ahora cobrada Castillejar. Se establece real ante Huéscar -consta que en el Real de Huéscar el Rey despachó documentos, porque, aún en viaje o en guerra, la Secretaría Real seguía funcionando, y había asuntos en los Reinos de España que no admitían demora-, suponemos lógicamente que en la explanada que ahora ocupa la plaza Mayor, entonces lugar abierto para cementerio y zoco, a donde se abría la Puerta de Castril. Posiblemente entonces se llamaría Puerta de Baza, ya que hacia ella salía también el camino principal, de los dos que de allí partían. Esa puerta, como está largamente documentado, estaba a la entrada de la calle de las Tiendas, entre el actual Banco Español de Crédito y la que fue entrañable y veterana heladería del querido Maestro Arturo -la demolición de esta casa se ha llevado por delante los restos básicos de la Puerta de Castril, de la que han aparecido vestigios arqueológicos-. Hasta allí, de gala y a caballo, había llegado el alcaide Abenamar, saliendo de la fortaleza debidamente acompañado por las demás autoridades locales, y portando las llaves de la población. Hecha la entrega, de la que queda testimonio gráfico en la sillería del coro de Toledo, la comitiva montada y armada atravesó la calle principal de la villa -la de las Tiendas- para tomar posesión de la fortaleza, donde quedó una guarnición proporcionada a su importancia.
Con su entrega, absolutamente inevitable, ahorró el buen Alcaide Ibn Ammar unos días de sangre y ruina. Fue debidamente recompensado por los Reyes Católicos en su momento. Por lo que toca a Sulaiman al-Galib, el Alguacil Mayor, sabemos que los Reyes Católicos le hacen merced de derecho nazarí de la Carnicería -6 maravedíes por cada cabeza de ganado sacrificada-, de un horno y de cierta cantidad de libras de pan; aparte de que conserva el cargo de Alguacil Mayor que tenía en el Gobierno local.
Convenido el contenido del documento de las Capitulaciones, y recibida la villa por el Rey -el hecho de acercarse a Baza desde Almería y Vera lo explicó Don Fernando como motivado por la necesidad de recibir en sus propias manos las llaves de Huéscar, y el deseo de subir luego, siempre por el mismo Camino Real , a adorar la Santa Cruz de Caravaca-, quedó efectivamente como alcaide de la importante alcazaba Don Rodrigo Manrique, mientras que se consagraba en una Misa con el acostumbrado "Te Deum" la mezquita, que pasaba a ser Iglesia de Santa María -"la menor"- que luego fue de Santiago al pasar la advocación mariana "de la Encarnación", tan de la devoción de la Reina, a la nueva y grandísima edificada en "el arrabal": es decir, fuera de los muros, hacia donde se extendió la nueva ciudad cristiana, en el llano a Poniente del casco antiguo.
Hay que notar que, por primera vez en la historia de las pérdidas y recuperaciones de Huéscar, Castilla no devuelve la jurisdicción militar de Huéscar a la Orden de Santiago ni la eclesiástica a la Mitra de Cartagena, a la que pertenecía desde el primitivo cristianismo peninsular, con las viejas diócesis de Acci y Basti, que pertenecieron siempre a la Hispania Tarraconense y luego Cartaginense, pero nunca a la Bética. La villa, incorporada por primera vez al Reino de Granada por Abu-1-Walid Ismail I a principios del siglo XIV -hacia 1325-, era granadina sólo cuando era musulmana, pero murciana al volver al cristianismo. Era el mismo caso de Castillejar, Castril, Galera y Orce, así como de La Volteruela, como se llamaba la futura Puebla de Don Fadrique, entonces anejo huesquerino.
El Rey Católico que desde el momento de la recepción de la villa en persona, la consideró como cosa propia, disponiendo de ella a su capricho, decidió esta vez conservar estas zonas de la frontera murciana dentro del Reino de Granada. Ya acabada la Guerra de Granada y a mediados del siglo XVI, por causas conocidas que ahora no vienen al caso, tanto Huéscar como la Puebla y Castillejar pasaron a depender, hasta nuestro 1953, de la Sede Primada de Toledo. Esta especial vinculación de las iglesias de Patronato Real con la Corona tenía la ventaja de que, en cuanto a sus fábricas se refiere, en su traza o ejecución, caían en las buenas manos de los arquitectos reales, que eran los mejores de España. Eso explica la gran categoría en volumen y en calidad, de los templos granadinos, En nuestra zona tenemos muestras gloriosas en la Colegiata de Huéscar y en la parroquial de la Puebla de Don Fadrique, su hermana menor. Aún en el siglo XVIII, Carlos III encargó iglesias granadinas a Don Ventura Rodríguez y su estudio, con el éxito que puede verse en las magníficas se Santa Fe, Vélez-Benaudalla, Mayor de Montefrío, Algarinejo, etc; o en la muy pequeña pero primorosa de Nívar. Todos estos planos se conservan en las magníficas estanterías del estudio de arquitectos, situado en una de las torres del viejo Alcázar madrileño de los Austrias, perdido por incendio en 1734, bajo Felipe V. Allí se quemaron innumerables obras de arte y, por supuesto, los planos de los arquitectos reales, entre los cuales, seguramente, están los nunca vistos de Santa María, de nuestra ciudad.
Rumbo a la importante ciudad murciana de Caravaca de la Cruz y puesta Huéscar en manos del nuevo alcaide Don Rodrigo Manrique, cruzo la tropa el Campo de la Puebla; y se sabe que el día siguiente, 13 de Julio, tras abandonar tierra granadina en Pedrarias, que era una de las ventas del Camino Real de Valencia, durmieron en la antiquísima Venta del Moral y sus alrededores. Sin embargo, por razones desconocidas, el Rey no siguió hacia Caravaca, sino que decidió volver desde allí a la Lorca de partida -no hay constancia de la presencia del Rey en Caravaca, que dan por cierta algunas Crónicas, conocedoras de la inicial intención de Don Fernando, cosa que hubiera hecho más tarde, al abandonar Murcia; pero ello no se refleja en el itinerario, por lo cual es más que dudoso-. Tres días después ya estaba Don Fernando en Murcia con la Reina, a la que había informado de la Campaña, día por día y por su encargo expreso, el Marqués de Cádiz; cuyas cartas son un verdadero tesoro histórico que documenta perfectamente esta triunfal campaña de 1488. Volver al índice

1488.-Documento de las capitulaciones de Huéscar.

Conservado en el Archivo General de Simancas, nuestro queridísimo amigo e hijo predilecto de la ciudad de Huéscar, Don Vicente González Barberán, tuvo a bien pedirlo desde Madrid el 7 de Abril de 1969. El 11 recibía el microfilm correspondiente y la referencia del documento era: Patronato Real, legajo 11, folio 9, nº 1.098. Ese microfín ha sido recientemente positivado y reproducido al tamaño folio del original, que tiene tres caras. Todo esto se refiere a la copia conservada por la Secretaria Real, de la que hizo llegar reproducción al Ayuntamiento de nuestra ciudad, para su constancia en el Archivo y para que, como es de desear, se pueda enmarcar y quede a la vista de los vecinos en lugar adecuado. Por lo que se refiere al documento original, que sería muy bello, debió de hacerse llegar al alcaide de Huéscar en lo siguientes días de Julio de 1488, yendo a parar al Archivo de Consejo. Todavía pudo ser consultado allí por el conocido escritor granadino D. Miguel Garrido Atienza -hijo de un muy polémico notario de Huéscar, quien publicó en 1910 "Las Capitulaciones para la entrega de Huéscar". Fue a raíz de la entrega al Ayuntamiento de la Capital del original de sus Capitulaciones de fines de 1491, hecha solemnemente por el Marqués de Corvera, Don Alfonso de Bustos y Bustos en 1908, padre de nuestro querido Barón de Bellpuig Don Antonio. En ese libro del que nuestro queridísimo Vicente González posee ejemplares, tanto de la rara edición original como de su facsímil de 1992, publicado por la Universidad, figuran también los textos de las principales Capitulaciones de aquella guerra, y multitud de documentos de mayor interés.
No da Garrido Atienza ninguna signatura ni referencia de la situación del documento en el Archivo Municipal de Huéscar: el caso es que de él nunca más se supo. Quizá le fue prestado para esa publicación. Fallecido no mucho después de forma inesperada, se sabe que tenía entonces en su poder importantes papeles, entre ellos algunos municipales granadinos antiquísimos sobre temas de agua -tema en que era especialista-. Se perdieron entonces para siempre esa y otra documentación. Por lo visto, su viuda atribuyó el fallecimiento de su marido a su dedicación excesiva "a los papeles" y los quitó de en medio cuando se los fueron a reclamar. Dijo no saber nada de nada. Quién sabe si algún día aparecerán en alguna testamentaría granadina de postín. Volver al índice

1495.- El cuñado del Rey y Conde de Lerín. El Marquesado.

Otra muestra del dominio absoluto que mostraba Don Fernando sobre Huéscar fue su falta de cumplimiento de lo capitulado con sus habitantes, que siempre habrían de depender de la Corona. En 1495 se la dio como Marquesado -pretextando que era sólo con carácter vitalicio- a su cuñado Don Luis de Beamonte, Conde de Lerín y Condestable de Navarra, a la sazón expulsado de este reino por traición a sus Reyes, que le confiscaron sus extensos bienes. El Católico le organizó un Señorío compensatorio en nuestra zona, en medio de una protesta generalizada. Este Marquesado de Huéscar estaba integrado por esta entonces villa, acompañada por las de Castilléjar, Cortes, Zújar, Freila, Vélez Blanco, Vélez Rubio y Las Cuevas de Almanzora: un territorio extensísimo. La inclusión de Castillejar y Cortes, que era Señorío de Ali y Muhammad Abdul al-Din determinó indemnizar a ambos con tierras en el Valle del Andarax. Volver al índice

1509.- De Villa a Ciudad. La independencia de la Puebla.

Muerto el de Lerín y recuperadas por sus descendientes sus antiguas posesiones, cuando la conquista e incorporación de Navarra a España en 1513, Huéscar recupera brevemente su calidad de realenga, y hasta es, alrededor de 1509, ascendida de Villa a Ciudad, título preciadísimo. En 1513 crea Don Fernando, faltando definitivamente a su palabra, el Señorío de Huéscar y Castillejar como premio a Don Fadrique Álvarez de Toledo, II Duque de Alba, precisamente por su brillante conquista de Navarra en el año anterior. Hubo nuevos tumultos, y permanentes pleitos contenciosos hasta la supresión de los Señoríos por las Cortes de Cádiz, ya a principios del siglo XIX. Nada que hacer. Gano con ello La Puebla, que cambió su nombre medieval por el de este II Duque de Alba, que la protegió y a cuya Casa fue esta población muy afecta: preferían el protector señorío ducal al municipal y rival huesquerino, siempre aceptado a regañadientes, hasta conseguir la independencia municipal y más de la mitad del gigantesco término de la antigua "metrópoli". 1563.- El Ducado. El Ducado de Huéscar, creado en 1563 por Felipe II, remachó para los Alba ese Señorío que nunca debió conceder. También concedió el Rey en Huéscar grandes fincas en propiedad privada a determinados jefes militares, sobre todo de las campañas de Italia, a partir de las cuales se crearon más tarde poderosos Mayorazgos. Volver al índice

   
     
 
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Eloy Guerrero Villar
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