La rama principal de un río.
El criterio del perfil longitudinal
De esta primera introducción se desprenderá ya un hecho
importante: Posiblemente no debiera ser el Guadalquivir Alto parte
de la rama principal del Guadalquivir y si por contra el Guadiana Menor,
lo que llevaría a la búsqueda del auténtico titular,
o nacimiento, en otra de sus cabeceras. Te mostraremos los motivos técnicos
que definen a un río como afluente, y los que determinan cual es
el ramal principal de un río. Sólo en el ramal principal
se debe buscar el verdadero nacimiento del río principal.
En principio, se considera rama principal de un río,
al recibir este un afluente, aquella que, con caudal permanente -no precisamente
constante-, presenta menor pendiente. O lo que es lo mismo en general, la
más larga; ya que un cauce más prolongado presenta, conforme
se aleja de su origen, un perfil en curva más suave, más plana.
Los afluentes, por su parte, más cortos y cercanos a sus fuentes
montañosas, suelen ser también más jóvenes.
Su perfil, en fase de erosión menos avanzada, es ascendente, trepador,
incluso cavador y captor de otras corrientes destinadas originariamente
a correr hacia la cuenca opuesta, al otro lado de los montes que sirven
de divisoria a unos y a otros. Un texto ya clásico de La
Noë-Margerie dice que "las corrientes tienen una pendiente
tanto mayor cuanto menos es su importancia, por lo cual el perfil del río
menos importante se dibuja siempre por encima del perfil del río
del cual aquél es afluente; de donde resulta que el perfil del
río principal de una cuenca es el que más se aproxima a la
recta horizontal".
A esto habría que puntualizar que ello ocurre "en general"
y no matemáticamente "siempre" a todo lo largo. Se requeriría
para la total regularidad que hubiese en los dos casos homogeneidad de dureza
de suelos y de caudal hídrico trabajante; y esas diferencias determinan
que con frecuencia se presenten en los perfiles longitudinales comparados,
tramos quebrados, donde a veces se truecan y entrecruzan superioridad y
inferioridad de uno y otro cauce, aunque exista una tónica general
perfectamente clara. Esto es lo que ocurre entre el Guadiana Menor y el
Alto Guadalquivir, pudiendo observar excepcionalmente al primero sobre el
segundo, cuando sus curvas son en general más bajas en el caso del
Guadiana Menor, en lo más significativo de sus respectivos recorridos.
Así el Guadalquivir, en su tramo final, entre Sevilla y su desembocadura,
con clara, evidente e indiscutible importancia, es prácticamente
plano. Con su pendiente de 0,00021/m. desde la cota 50 a la de su llegada
al Atlántico, es la más baja de la Península; hasta
el extremo de recibir el impacto de las mareas aún a cien kilómetros
tierra adentro. Ya don Pedro Antonio de Mesa, el
veterano Ingeniero de Caminos que en 1864 estudió a fondo el Guadalquivir,
con los limitados medios y los errores naturales de su época, incluía
en su trabajo el perfil longitudinal del río y de algunos de sus
afluentes más significativos, lo cual demuestra el interés
de este punto de vista en la hidrografía. También la
"Nouvelle Geofraphie Universelle", del gran clásico
Reclus, aportaba una curva parabólica longitudinal. La moderna "Enciclopedia
de la Cultura Española" en trabajo de Rodríguez
Eguía, describía también las pendientes. Establecido
este criterio del perfil longitudinal, lo aplicaríamos en
camino aguas arriba a las distintas corrientes principales que integran
el Guadalquivir, y de cuya cabecera, cualquiera de ellas pudiera pretender
ser el auténtico titular: El Genil, El Guadalimar, El Alto Guadalquivir
y el Guadiana Menor. Volver al índice
Corriente principal del Guadalquivir: El Genil es un afluente
De los posibles candidatos a la corriente principal del Guadalquivir
se descarta por la definición de afluente al Genil. Se tendrá
que delimitar la búsqueda por tanto entre Guadalimar, Alto Guadalquivir
y Guadiana Menor que examinaremos en los siguientes apartados. Descartamos
el Genil a pesar de su importante caudal ya que no constituye el ramal
principal. Se demuestra que no es el caudal el que define el ramal
principal.
Habremos de dejar aparte, a pesar de su importancia
y caudal, dignos de entidad propia, como indudable afluente, al Genil,
con sus 8.786 km cuadrados de cuenca -según Vilá
y Solé Sabaris, pues la confederación los reduce a 4.537-
y sus 358 km. de longitud, en el momento en que se incorpora lateralmente
a un Guadalquivir ya hecho y con una larga trayectoria, perfectamente definida
en su dirección desde muchísimo antes. Volver
al índice Corriente
principal del Guadalquivir: El Guadalimar y el Guadalmena.
De igual forma que el Genil, y basándonos en los conceptos técnicos
de afluente y perfil longitudinal, el Guadalimar se trata sólo
de un importante e interesante afluente. Comentar también que
es en realidad, su continuación del Guadalmena, su auténtica
cabecera, en cuanto que es más larga y más baja. Es decir,
que el Guadalimar es afluente del Guadalmena. Como curiosidad de
estos ríos, indicar que de su estudio se observa tramos de excepción
que hacen, -al igual que ocurre en el caso del Alto Guadalquivir y del
Guadiana Menor-, que no considerados en profundidad y tomados a la ligera,
equivoquen la elección del ramal principal de ambos ríos.
El Guadalimar se incorpora al Guadalquivir en Mengíbar,
aportando las aguas que los afluentes de su cuenca -Guarrizas, Guadalén
y Guadalmena-, de 5.578 km cuadrados, le proporcionan tras recorrer 130
km. -que otros elevan a 195- desde Cerro Almenara, en la sierra de Alcaraz,
a 1.798 metros de altitud. Su rama principal , procedente de las vertientes
occidentales de las sierras de Alcaraz y Segura, viene aumentada sobre todo
por las aguas que su afluente y paralelo a él por la derecha, el
Guadalmena, roba por captura al borde suboriental de la meseta manchega,
en su escarpe de la Puebla del Príncipe, Terrinches, Albaladejo y
Villanueva de las Fuentes.
Su aportación en Mengíbar es de 20 m. cúbicos/segundo, aforo
considerable que le presta tanto empaque como al propio Guadalquivir, al
que allí se une. Constituiría por esta causa -como afirmaban
algunos antiguos en su favor, ya que el Guadalimar era el río de
la importantísima Cástulo-, uno de los dos integrantes de
una pretendida cabecera bífida del Guadalquivir, como bífida
y paritaria es la reunión de los prestigiosos Eúfrates y Tigris.
Además, como ya advirtieron griegos y romanos, su dirección
es sensiblemente la del cauce del Guadalquivir en su generalidad, ya que
va efectivamente encajado en la falla divisoria de la meseta manchega, a
lo largo de los pies de Sierra Morena. Todas estas razones abundarían
en favor de que se le considerase como rama madre del Guadalquivir, y lo
sería hoy si no se hubiera producido la decisiva captura del Guadiana
Menor y las extensas altiplanicies de su cuenca.
Madoz, en el primer tercio del siglo XIX, se animó
incluso a decir que, de admitirse como fuentes de un río las más
distantes, las verdaderas del Guadalquivir eran, en la sierra de Cazorla,
las que dan origen al Guadalimar. No midió bien, sin embargo, el
eminente compilador. Sus 182 km. de curso -que son 130 en verdad- y su cuenca
de 5.578 km cuadrados encuentran un rival imbatible en el resto, formado
a medias por el Alto Guadalquivir y el Guadiana Menor, que muestran cifras
superiores. Sólo el segundo, recoge aguas de una cuenca de 7.427
km cuadrados. Su aforo final de 20 m. cúbicos/segundo es, realmente,
tan serio como el del río principal en el punto de su confluencia,
pero hay que tener en cuenta que su caudal viene casi intacto -al igual
que el del Alto Guadalquivir-, mientras faltan las enormes cantidades que,
en la extensa cuenca del Guadiana Menor, se dedican a los riegos de las
importantes vegas u hoyas del Guadix, Baza y Huéscar. Por otro lado,
y acudiendo al criterio del perfil longitudinal, el del Guadalimar es, en
la mayor parte de su recorrido -ya que hay tramos de excepción- más
alto; o sea, más joven y menos significativo que el del Guadalquivir.
" Volver al índice
El Alto Guadalquivir es un afluente. Comparativa
con el Guadiana Menor
Se puede afirmar con datos objetivos que, a excepción de un breve
escalón pliocénico, -que algunos han estudiado de forma
aislada para descartar al Guadiana Menor como el auténtico ramal
principal-, y que se presenta cerca de la confluencia de ambos ríos,
que el Guadiana Menor es más bajo, más largo y más
caudaloso -recordemos sus vegas de riego- que el llamado, y bien
llamado, pues nadie va a discutir ahora en cuestión de nombres,
Alto Guadalquivir. Éste es, en realidad, un afluente más por la
derecha de la corriente principal, como lo es algo más abajo
el Guadalimar-Guadalmena. A continuación te comparamos ambos ríos.
Siguiendo el Guadalquivir hacia arriba nos encontramos
ante una auténtica bifurcación. Veníamos de suroeste
a noreste y esta dirección diagonal resulta ser la bisectriz prácticamente
exacta entre el Alto Guadalquivir -que entra en dirección nortesur-
y el Guadiana Menor -que lo hace de este a oeste-. Según el criterio
de la longitud, el Alto Guadalquivir, desde este lugar, es el más
corto, con 123 km., pues las más remotas cabeceras del Guadiana Menor
están a 154, con 34 de diferencia. O más, si aceptamos con
Rodríguez Eguía los 182 km. que
atribuye al Guadiana Menor desde su confluencia. Hay no obstante un dato
que confunde. Y es que, ya en el criterio del perfil longitudinal, al trazar
sucesivos arcos que cortan ambas corrientes a partir del punto de su confluencia,
inmediatamente se advierte que el Alto Guadalquivir, aún más
corto, tiene de entrada un cauce más bajo: más maduro, más
viejo, más hecho, más importante, en suma, al parecer. El
Guadiana Menor irrumpe con una mayor pendiente, que se ve rápidamente
ascender aguas arriba. Ello lo convertiría automáticamente
en un río afluente, a pesar de ser más largo.
Sin embargo, la sorpresa viene a poco. El perfil del Guadiana Menor,
se aplana un poco más allá, se cruza luego en el gráfico
con el Alto Guadalquivir, para pasar en adelante, y en la mayor parte de
su recorrido, a estar en todo momento por debajo, como se observa en la
representación comparativa de ambos. La explicación es bien
sencilla: mientras el Alto Guadalquivir, que baja joven y fuertemente desde
su nacimiento serrano, adquiere luego una pendiente más suave, gracias
a la facilidad que encuentra para erosionar los blandos terrenos neógenos
que atraviesa -taja incluso un auténtico y profundo cañón
desde el Tranco-, el Guadiana Menor, que ya venía con un perfil francamente
horizontalizado, tropieza casi al final con un obstáculo; y poco
antes de encontrarse con el Alto Guadalquivir, ha de discurrir por un lecho
de durísimas rocas del Plioceno, que no se dejan limar tan fácilmente.
Esto produce en su perfil una especie de excepcional escalón o umbral,
que viene a notarse precisamente en las cercanías de la citada confluencia.
Ello confunde, cuando se aplica a la ligera -durante sólo los primeros
pocos kilómetros- el criterio comparativo de la altura de perfil
a ambos cauces.
La cuestión se hace diáfana cuando, al comprobar las cuencas
de ambos ríos en litigio, se comprueba que la del Alto Guadalquivir
sólo abarca 1.377 km cuadrados, o sea, la quinta parte de la del
Guadiana Menor, que tiene 7.427, según Solé
Sabaris, o 6.958 según Revenga, por medio
de los mapas del Instituto Geográfico y Catastral, a escala 1/200.
Don Pedro Antonio de Mesa, con muchos menos medios
y un siglo de anterioridad , afinó hasta 6.922. Ignoró la
procedencia de los 5.678 km cuadrados que le asignaba la Confederación
Hidrográfica del Guadalquivir en la espléndida publicación
de 1964 sobre el río. Es de suponer que se trata de cifras más
ajustadas, que perfeccionan las de Revenga.
Se confirma con estos datos la ya examinada y vieja opinión árabe
de la Geografía anónima de Guayangos, cuando decía
que al río de Córdoba -el Guadiana Menor- se le añadía
por la derecha el "río de Hornos" -el Alto Guadalquivir-,
así llamado entonces por la importancia estratégica de esta
antigua población de su valle y sin que se le pueda confundir con
el pequeño arroyo que, con ese nombre actual, a él vierte
cerca del Tranco. Volver al índice Los
orígenes de la corriente principal o Guadiana Menor. ¿Dónde
o cómo se formó?
Ya hemos podido demostrar con bases técnicas que las auténticas
fuentes del Guadalquivir serán las del Guadiana Menor, o mejor
dicho, las que, aplicando estos mismos criterios a los numerosos ríos
que lo forman, -sin duda, una compleja corriente aguas arriba-, resulten
ser los auténticos orígenes. Y es que este "mal llamado
afluente del Guadalquivir", comenzó a formarse a base de
corrientes que desde el norte erosionaban los montes de las altiplanicies
de Guadix-Baza-Huéscar, y que ganaron en su batalla a los ríos
que intentando lo mismo, venían del cercano levante.
No cabe duda de que, en remotos tiempos geológicos
y en el valle del Guadalquivir extramuros del pasillo de Pozo Alcón,
existió un pequeño y muy pendiente afluente que acabaría
convirtiéndose en el gran Guadiana Menor, a base de trepar hacia
las altiplanicies de Guadix-Baza-Huéscar, erosionando los
montes que de ellas lo separaban, hasta acabar captando tan extensa cuenca,
entonces cerrada. Le ganó la mano al Almanzora, que intentaba lo
mismo -y, que aún sigue- desde Levante. Ya lo tenemos casi en Caniles,
al lado de Baza. Hasta entonces, la cuenca del Guadiana Menor, con un entorno
formado por varias de las mayores alturas de España, era un lago
de agua dulce y fondo aplanado, ya desde el Tercio superior.
La captura del lago, que aprovechó las facilidades que le daba una
línea tectónica de fractura por Pozo Alcón, lo vació
hacia el Atlántico, quedando a la vista una estepa plana y elevada
que llegó a la Prehistoria y aún sigue intacta en gran parte,
sobre todo al pie de la sierras del contorno. Luego se abrieron surcos en
su fondo neógeno, ocasionados por los ríos que bajaban de
las montañas, produciendo en tal meseta esas "badlands"
tan características del punto central de las hoyas de Guadix y de
Baza: verdadero paisaje lunar de curiosísimo aspecto, con pináculos
y callejones fantásticos. La meseta terciaria, por erosión,
acabó tornándose allí en una serie de colinas mesozoicas
-sobre todo del Cretáceo-, cubiertas de vegetación esteparia,
que ya era así en la época prehistórica. En el fondo
de las vegas se ve una cobertura de margas neógenas, mientras sobre
el todo emergen, como testigos de épocas anteriores, los calares
kársticos, montañas calizas "porosas", origen de
importantes manantiales.
Esta cubeta tectónica que es la cuenca del Guadiana Menor
-curiosísimo ejemplar morfológico- forma parte del gran surco
intrabético, ya descrito al exponer el origen remoto del valle del
Guadalquivir. Es una etapa más de ese rosario de espacios que, comenzando
en Puente Genil y Antequera, se prolonga por las vegas de Archidona, Loja
y Granada, y que, a través del altiplano que comentamos, sale al
pasillo de de Lorca-Murcia y los oasis de Elche y Alicante. No deja de ser
interesante esa especie de interés geológico que el Guadalquivir
ha puesto en captar ese jugoso surco paralelo por el sur a su valle, del
cual procede la mayor parte del agua que por éste corre: la del Genil
y la del Guadiana Menor, ambos disputados victoriosamente al Guadalfeo y
al Almanzora, respectivamente. Lo bético puso, pues, el cauce y lo
intrabético granadino, el caudal.
La disposición diagonal suroeste-noreste del valle posibilita que,
por el surco, lleguen hasta estas vegas los vientos húmedos atlánticos,
supliendo la falta que ocasiona desde el sur ese auténtico y altísimo
biombo que es Sierra Nevada.
Ha sido igualmente el surco intrabético y especialmente la altiplanicie
del Guadiana Menor, un camino de guerra y de paz desde que existen hombres
en nuestro país. En medio de la orografía quebradísima
de ambas cordilleras Penibética y Sub-bética, y paralela a
ellas, esta depresión constituye una ruta irremediable, en la que
dejaron su huella arqueológica todas las culturas. Es un paso milenario
y estratégico -como lo son el Guadalimar, el Henares o el Jalón-
entre el valle del Guadalquivir y Levante, centros ambos de las más
brillantes culturas hispanas de la antigüedad.
Volver al índice ¿De
dónde y el por qué del nombre de Guadiana?. Algo más
de su historia.
Un dato cuanto menos curioso y que llama la atención es que el
Guadiana Menor sólo se llama así en el corto y último
trozo de su largo recorrido. Su tramo claramente troncal era el llamado
río Grande o Barbata "su nombre pre-árabe". Si
quieres conocer la historia de su nombre, -¿Es árabe o romano?-,
te animamos a que leas el siguiente artículo.
Poco tiempo le dura al Guadiana Menor su inesperado
nombre: tan sólo desde que se une al Alto Guadalquivir hasta
que, aguas arriba, recibe al Fardes y su poco caudalosa corriente, resultante
de la red fluvial de la fachada norte de Sierra Nevada, Sierra Harana y
zona de Los Montes. Antes, ninguno de los componentes del Guadiana Menor
ostenta este nombre, a pesar del prestigio que le daría esta denominación
propia de un río serio y hasta grande. Antes, precisamente, de este
tramo final, el río venía llamándose "río
Grande", que es una forma cristiana de llamarse "Wadi al-Kabir".
Traía este nombre desde que, por debajo de Baza, reunió toda
la importante red afluente norteña de su cuenca, que es la que en
forma más significativa lo constituye.
No se trata de una confusión árabe ni romana con el Guadiana.
Es este nombre el resultado de anteponer al nombre autóctono hispano
"Anas" -que conservaron los romanos- la palabra árabe"Wadi"
-río-. Durante la denominación musulmana, "Wadi Anas"
sonaba a los cristianos "Guadiana", sin que sepamos su significado.
Nada hay sobre ello de claro. Los romanos, que ya se encontraron
hecho el nombre, lo hicieron proceder, sin el menor sentido crítico,
de "anas" -ánade-, porque, al igual que este palmípedo,
"bucea" en la tierra ocultándose un trecho en la Mancha,
para salir después a la superficie. Según Schulten, pudiera
tratarse de un nombre libio-ibérico, ya que en la costa africana,
cerca de Cabo Blanco, hay un río "Anatis".
La trascripción exacta del "Guadiana" árabe,
según lo hace Abd-Karim al estudiar la obra de Yaqut, sería
"Wadi-Yana", sin que se entienda por qué el mapamundi de
Idrisi, en 1154, le llama "Nahr Tania". Según ello, "Anas"
habría pasado a "Yana" y luego -improbablemente- a "Tania".
Hubo de ser un error o un nombre fugaz -como el nombre de "Nahr al-Agtam",
tan extraño, que también Idrisi atribuye al Guadalquivir-,
ya que es un hecho que nosotros seguimos llamándole "Guadiana",
como en los tiempos clásicos.
Volviendo del Guadiana a nuestro Guadiana Menor, vemos que este nombre suyo
en un corto tramo ha prosperado, hasta el extremo de servir para designar
universalmente a un río que se llama "Río Grande"
en la parte más significativa de su eje principal y "Barbata"
en los dos puntos extremos que definen la corriente más larga y baja
de su múltiple cabecera, como habremos de examinar. En el culto,
latinizante y neoclásico año 1798, el académico Abad
bastetano Don Josef Navarro -que lo era correspondiente
de la de la Historia- afirma en un informe a la docta Corporación
que el "Río Grande" se llama "Guadiana Menor"
o "Guadianilla" (Anas Minor, Anas Parvus) tan sólo desde
que, a dos leguas de Zújar, recibe al Fardes y río de Guadix.
No mucho después, ya en el siglo XIX, repetirían lo mismo
Madoz y Mesa en sus respectivas obras.
"Guadiana" pudiera ser aquí la fácil castellanización,
por parecido fonético, del nombre de un paraje fluvial sito en la
zona fronteriza con el Adelantamiento de Cazorla. Cada vez que los cristianos
se adentraban en el reino moro de Granada, lo hacían a lo largo del
pasillo de Pozo Alcón, junto al cauce llamado por los musulmanes
"los ríos", desde la unión del Río Grande
y el Fardes. Probablemente oían llamar a aquel tramo "Udian";
y de "Udian" a "Udiana" y "Guadiana" no
había más que un paso. Un "Guadiana" que habría
de ser "Menor", por existir el Mayor de la Mancha, Extremadura
y el Algarbe. "Guadiana Menor" o "Guadianilla" eran,
a la postre, la misma cosa. Los nazaríes, por su parte, que tenían
dentro de su territorio toda la cuenca del "Guadiana Menor", jamás
le llamaron así. Hay una gran dispersión toponímica
entre toda la red fluvial integrante, siendo "Río Grande"
el tramo ya claramente troncal, cuyo nombre pre-árabe es el de "Barbata".
Volver al índice No
hay dudas. Las fuentes del Guadalquivir están en el Guadiana Menor.
La auténtica fuente del Guadalquivir es la procedente de la
compleja cuenca del Guadiana Menor cuya cabecera principal ha sido
para muchos, motivo de gran confusión. Si bien es cierto que existen
distintos puntos de vista en función de los valores considerados,
no menos lo es, que el principal y más importante -y tal vez único-
argumento técnico así nos lo demuestra; así lo hemos
expuesto y demostrado en los puntos anteriores de este interesante artículo.
Veremos ahora como ya en el pasado, la idea del nacimiento en el Guadiana
era el punto de inicio de muy diversos autores. Una cuenca de más
de 6.000 kilómetros cuadrados y ubicada principalmente en la
provincia de Granada, a lo largo de las altiplanicies de las comarcas
de Guadix, Baza y Huéscar. Asentado pues, que la auténtica
fuente y origen del Guadalquivir es la que resulte serlo del Guadiana
Menor, estudiaremos más tarde, los diversos integrantes de su compleja
cuenca.
El geógrafo Reclus afirma
taxativamente que "el río de la Bética -del que presenta
un perfil longitudinal-, tiene su origen en la Sierra de la Sagra",
es decir, que el Guadalquivir tiene sus fuentes en la corriente que, por
ello, ha de ser la troncal del Guadiana Menor, que surge en las cercanías
de tal montaña.
Siguiéndole, Revenga, que estudió en
el "Boletín de la Real Sociedad Geográfica" los
perfiles longitudinales de la gran cuenca bética, afirma asimismo
que "hay fundamentos para considerar rama madre del Guadalquivir
al Guadiana Menor..."; testimonio que, como sostenido ya por los
geógrafos árabes, reproduce Higueras Pasquau
en su trabajo sobre "El río Guadalquivir". Antes, y para
el Guadalquivir griego, romano y árabe, lo sostuvo el ya clásico
historiador y erudito Fernández-Guerra, para
quien el Betis de Estrabón es toda la cabecera norteña del
Guadalquivir Menor y el Barbata en concreto. Igualmente e, Don
Eduardo Saavedra, académico de la Historia e Ingeniero de Caminos
-ya lo hemos dicho-, que nos dejó una obra valiosísima sobre
vías romanas y estudió la Geografía de Idrisi, habla
del "Guadiana Menor, tan largo y abundoso que ha podido usurpar la
paternidad al Guadalquivir, del que es tributario", mostrando así
su lógica opinión de que ya no se puede cambiar de nombre
a ninguno de ambos ríos.
De acuerdo Saavedra y Fernández-Guerra en
esta tesis Guadalquivir-Barbata, fueron ambos combatidos en su época
por el no menos erudito geógrafo D. Antonio Blázquez, quien
curiosamente se atuvo a su ya expuesta y superada interpretación
del texto de Plinio.
Torres Campos, en su trabajo "Nuestros ríos",
tras afirmar que la corriente del Guadiana Menor es la que hace importante
al Guadalquivir, escaso en corriente antes de recibirle, dice que "también
se le ha considerado como el verdadero Guadalquivir, porque su curso, siguiendo
el del Barbata, es 18 km. más largo que el de aquel río".
Son más kilómetros como sabemos. Tras todas estas evidencias,
nada es de extrañar que el profesor Bosque Maurel,
ilustre catedrático y que fue el director del Departamento de Geografía
de la Universidad de Granada, diga, respecto al Guadiana Menor, que su múltiple
cabecera es la auténtica del Guadalquivir, ya que aporta más
caudal y su cuenca es mucho mayor que el alto curso así llamado.
Asentado que la auténtica fuente y origen del Guadalquivir es
la que resulte serlo del Guadiana Menor, estudiaremos los diversos integrantes
de su compleja cuenca, cuya cabecera principal ha sido para muchos objeto
de gran confusión; debido a la gran extensión de ésta,
así como a la estructura que pidiéremos calificar de "lobulada",
ya que no se trata de un espacio unitario y simple, sino de la convergencia
de varias "hoyas" o vegas, cada una proveniente de un sistema
fluvial y montañoso diferente. Recordemos que, a tenor de los mapas
del Instituto Geográfico y Catastral, en escala 1/200.000 -según
cálculo efectuado por Revenga, su conjunto abarca 6.958 kilómetros
cuadrados; algo más de lo que le adjudicaba el trabajo de D.
Pedro Antonio de Mesa titulado "Reconocimiento hidrográfico
del Guadalquivir", publicado en Madrid en 1864, según el cual
la cuenca del Guadiana Menor era de 6.922 kilómetros cuadrados.
De esos 6.958 participan cinco provincias, por este orden cuantitativo:
Granada (5.352), Jaén (1.198), Almería (229), Murcia (116)
y Albacete (63).
El grueso, como puede verse, pertenece al solar granadino y constituye,
con su entorno montañoso, lo que se viene llamando "Altiplanicies
de Guadix-Baza-Huéscar", enumerándolas de sur a norte.
Tal altiplano forma, por otra parte, y respecto a su derredor más
alto, una enorme hoya o vega, en cuyos extremos y centro están las
vegas u hoyas propiamente dichas, correspondientes a las tres mencionadas
ciudades. Las alturas que delimitan ese espacio, que ya caracterizábamos
como fondo desecado de un lago remotísimo, están en el grupo
de las más importantes de España: Sierra Nevada, al sur de
la hoya de Guadix; sierras de Baza, Filabres, Estancias, Orce y María,
así como las de Cazorla y el Pozo, al este y oeste, respectivamente,
de la hoya de Baza; y sierras del Pozo, Segura, Sagra, Orce y María,
en el arco que, de Poniente a Levante, por el norte, cobija y respalda la
hoya de Huéscar. Todas ellas, con sus correspondientes estribaciones
y montañas satélites, con gran cantidad de cumbres por encima
de los 2.000 metros en todo el contorno.
La superficie de la hoya de Guadix, que reúne las corrientes
de agua que descienden del norte de las Sierras Nevada y Harana, unificadas
en el río Fardes, como eje del sistema, es de 1.542 kilómetros
cuadrados, en oposición a los 4.123 que suma el sistema correspondiente,
al norte, a la mitad septentrional de toda la cuenca -zona de Baza-Huéscar-,
integrada fluvialmente alrededor del eje Río Grande-Barbata. La
hoya de Baza es de una extensión algo menor del 75% de la de
Guadix, por lo cual es aún muchísimo menor que la que le envuelve
desde Castril, Huéscar y Orce, como abanico de cabecera del Barbata.
Conocidos los aforos de toda la red septentrional del Guadiana Menor, se
aprecia una caudalosidad de aproximadamente 4 litros por kilómetro
cuadrado, semejante a la de los respetables Segura y Júcar. La otra
gran cuenca granadina -la del Genil- se encuentra en el mismo caso, así
como la del propio Alto Guadalquivir, si bien el régimen de crecidas
del Genil es de tipo pirenaico, frente a la de peor alimentación
del Guadiana Menor, a causa de la pantalla que cortando los vientos húmedos
del suroeste forma para su altiplano las Sierras Nevada y Harana. De ahí
la sequedad esteparia de las tierras no regadas, el profundo azul del cielo
y las ramblas en que se han acabado convirtiendo muchos de sus ríos:
todos los que no bajan del macizo de la Sagra y serranías que le
acompañan.
En este peculiar enclave geológico, completamente cerrado por montañas
o parameras, especie de patio interior, sin más salida que el pasillo
de Pozo Alcón, confluyen toda una serie de ríos que descienden
de esas alturas, a modo de abanicos enfrentados, uno abierto hacia el norte,
en la mitad meridional y otro hacia mediodía, desde el norte; al
sur, descendiendo del anfiteatro formado por Sierra Nevada y su importante
estribación de Sierra Harana, surge toda la red del Fardes, con sus
principales afluentes Alhama y Guadix. Forzoso es aclarar que ese río
Alhama nada tiene que ver con su homónimo de la lejana Alhama de
Granada. El río Alhama de Guadix no tiene, por excepción,
población de ese nombre, pero sí unos baños excepcionales
-los de Graena- alos que debe su nombre y fama. Todo este conjunto fluvial
del Fardes, que se orienta en general de sur a norte, puede ser llamado,
por ello y por la sierra en que toma origen, Penibético.
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El río Barbata. "Su nacimiento es el auténtico del
Guadalquivir".
El Barbata o río Huéscar,
nace en el valle situado al este de la Sagra, en el termino municipal
de Puebla de Don Fadrique. Su cabecera actual es la "Fuente de
Montilla", situada al noroeste de la Sagra, pero que debido a
una secular acequia que se remonta a los tiempos del reinado de Carlos
II, y que circula por cotas muy altas y elevadas, ha pasado, por la mano
del hombre, de ser la auténtica cuna del Guardal a ser la artificial
y más extrema del Barbata.
Si dejásemos, por artificial, descalificada como manantial de cabecera
principal del Barbata a la Fuente de Montilla, resulta ser su manantial
más lejano y abundante la denominada "Fuente de los agujeros".
Situada frente a la Sagra, en un bucólico vallecillo de la Sierra
de Guillemona -divisoria de Granada y Albacete, ya del grupo de la sierra
de Segura- esta fuente es la del Barbata y la del Guadiana Menor.... y
la del Guadalquivir.
El caudal del río es -datos de hace algunos años-
de unos 11,46 Hm cúbicos, y en su cabecera tiene una gran influencia
nival. La nieve acumulada en las cumbres de La Sagra, y en la Sierra de
Guillimona, influyen de forma decisiva en el aumento del caudal de primavera,
especialmente en los meses de abril y mayo, produciéndose a continuación
un descenso, que no tiene contrapartida hasta el mes de octubre con las
lluvias de otoño.
Todavía dentro de su gran vallonada natal, recibe el Barbata
por su derecha, aparte del trasvase de la acequia de Montilla, el arroyo
de las Santas, así como las corrientes de esa multitud de manantiales
que alegran la Dehesa del Horcajón y el Rincón del Obispo,
bajo los pinos y las rocas. Es a la salida de las angosturas del Horcajón
-tras la enhiesta "Piedra del Letrero"- cuando, todavía
a mucha altura, ya a la vista de la amplia vega de Huéscar y entrando
en su término municipal, la reunión unificada de tantas
fuentes de montaña se llama "río
Barbata". Corriendo de norte a sur, por un valle casi rectilíneo,
es ya un río perfectamente integrado y encauzado. No obstante,
poco se le deja correr en libertad: justo lo necesario para que se haga
y tome fuerza. Prácticamente en el punto en que recibe su nombre
se le quita a cambio todo su aforo. Represado por un antiquísimo
muro de sillería, de aspecto romano, es metido íntegramente
en la "Acequia de montilla",
para ser llevado, por cotas mucho más altas a la derecha del valle,
a regar la vega del altiplano de Huéscar y dar de beber a la ciudad.
Poco antes de su salida del altiplano -y de la provincia
de Granada-, y justo hasta el momento de recibir al mencionado contingente
fluvial penibético del Fardes, el Guadiana Menor ha venido
llamándose "Río Grande" o "Barbata". Es
el eje principal de toda la cuenca, así como del más importante
contingente fluvial que, en oposición al Penibético, pudiéramos
llamar "Subbético", por tener este origen orográfico
lo más significativo de su red, de resultante direccional noreste-suroeste.
Recibe el Barbata, por su derecha, los ríos Guardal -a veces considerado
erróneamente rama principal -, Castril y Guadalentín -distinto
éste del de igual nombre que el que da origen al Sangonera en su
cauce alto-; todos ellos formados en las vertientes sur y sureste de las
Sierras Sagra, Seca, Castril y del Pozo. Por la izquierda son sus afluentes
los ríos de Fuencaliente, Orce -la indudable cabecera romana
y árabe-, Cúllar y Baza, llamado este último
también Guadalquitón. Gualquitón o Gallego y considerado
- a pesar de su parvedad- eje del Guadiana Menor desde Baza, tal vez por
ser la corriente más central, geométricamente hablando, de
toda la cuenca del Guadiana Menor.
El río Baza es el último afluente de cierta entidad que se
incorpora por la izquierda al eje central, antes del Fardes. Todo es cuestión
de puntos de vista, que de todos ha habido antes de aplicarse un criterio
fríamente técnico.
Todos estos ríos de la izquierda del contingente del sistema "sub-bético"
se origina en las sierras de Jubrena, María, Orce, Periate, Oria,
Baza y Gor. En su conjunto y en el Guadiana Menor, el grupo fluvial sub-bético
predomina sobre el penibético, tanto en longitud como en caudal.
Detengamos ahora nuestra atención en los principales integrantes
de esta cuenca, siempre con el objeto de rastrear su posibilidad de que,
al ser cada uno de ellos el posible eje principal, pueda ser asimismo el
origen del Guadalquivir, desde el punto de vista técnico. Tal punto
de vista nos hace excluir en nuestra consideración de hoy, y de entrada,
a varios ríos evidentemente afluentes de otros, hasta el extremo
de no haber sido esto dudado por nadie hasta la fecha. Son éstos
los tributarios del Fardes, así como el Guadalentín, el
Castril -el más bello y caudaloso de toda la cuenca, con 2.281 litros
por segundo en sus fuentes-, así como el Guadalquitón.
Son evidentemente más cortos y altos que otros de la cabecera
del Guadiana Menor.
Por lo que atañe al río Fardes y su sistema, Revenga
lo describe en términos generales como de cuenca pequeña y
escaso caudal, nacido en terrenos triásicos y de rígido y
atrasado perfil, a causa de discurrir por terrenos duros del Plioceno entre
las cotas 800 y 600. Esta rigidez se quiebra a partir de esos 600 metros,
para descender entonces muy fuertemente al fondo de la hoya de Guadix, de
suelos diluviales por lo que, fluye, siempre con perfil longitudinal de
curva más alta que la del Guadiana Menor, al que se une, y cuyo eje
es más bajo y más largo, a pesar de nacer a más altura.
Se trata, por tanto de otro afluente.
La red norteña o sub-bética a la que nos dirigimos ahora se centra,
como sabemos, en el Barbata o Río Grande -nombre este último
que ostenta el Guadiana Menor, ya constituido, por las tierras de Baza.
Tomada esta rama como la indudable esencial y materna de todo el Guadiana
Menor, la primacía del Barbata es ya reconocida por Madoz,
quien elimina las candidaturas de los ríos Baza y de Guadix, así
como del Guadalentín -hoy regulado por el embalse de "La Bolera"-.
Habla Madoz de una cabecera bífida Barbata_Guardal, al no aplicar
aún el criterio del perfil longitudinal y desconocer que el Guardal,
aún más caudaloso, es más corto y más alto.
Proceden ambos -Barbata y Guardal- del más importante pico de
todo el macizo sub-bético que es la Sagra, cuya cumbre se ve
con nieve hasta muy avanzada cada primavera. Orientada esta cumbre gigantesca
de norte a sur -es una especie de cono de cima alargada-, da lugar a dos
valles y dos ríos, uno a cada flanco, oriental -Barbata- y occidental
-Guardal-.
El alto valle del Guardal, que se llama "Raigadas" y es considerado
un afluente, debe su condición secundaria tanto a la abundancia
de las llamadas "fuentes del Guardal" -que serían un afluente
teórico- como a su propia sequedad histórica. También
llamado -quizá por error- "Brabata" en un documento de
un escribano local, de 9 de mayo de 1837, el "río Seco"
debe su condición a que, para verterla al verdadero Barbata, se ha
robado su caudal desde hace siglos, trasvasándolo desde el valle
de Poniente de la Sagra al de Levante. La riquísima "Fuente
de Montilla", situada al noroeste del gran pico, gracias a una
secular acequia que circula por cotas sobremanera elevadas, ha pasado por
industria humana de ser la auténtica cuna del Guardal a ser la artificial
y más extrema del Barbata.
Nace éste en el valle situado al este de la Sagra, en término
de La Puebla de Don Fadrique, de una complejísima colección
de manantiales, en un paraje serrano y forestal imponente. Si dejamos,
por artificial, descalificada como manantial de cabecera principal del Barbata
a la Fuente de Montilla, resulta ser su manantial más lejano y abundante
la denominada "Fuente de los agujeros". Situada frente a la Sagra,
en un bucólico vallecillo de la Sierra de Guillemona -divisoria de
Granada y Albacete, ya del grupo de la sierra de Segura- esta
fuente es la del Barbata y la del Guadiana Menor.... y la del Guadalquivir.
Todavía dentro de su gran vallonada natal, recibe el Barbata por
su derecha, aparte del trasvase de la acequia de Montilla, el arroyo de
las Santas, así como las corrientes de esa multitud de manantiales
que alegran la Dehesa del Horcajón y el Rincón del Obispo,
bajo los pinos y las rocas. Es a la salida de las angosturas del Horcajón
-tras la enhiesta "Piedra del Letrero"- cuando, todavía
a mucha altura, ya a la vista de la amplia vega de Huéscar y entrando
en su término municipal, la reunión unificada de tantas
fuentes de montaña se llama "río Barbata". Corriendo
de norte a sur, por un valle casi rectilíneo, es ya un río
perfectamente integrado y encauzado. No obstante, poco se le deja correr
en libertad: justo lo necesario para que se haga y tome fuerza. Prácticamente
en el punto en que recibe su nombre se le quita a cambio todo su aforo.
Represado por un antiquísimo muro de sillería, de aspecto
romano, es metido íntegramente en la "Acequia
de montilla", para ser llevado, por cotas mucho más altas
a la derecha del valle, a regar la vega del altiplano de Huéscar
y dar de beber a la ciudad. Dio mucho juego con sus cortes en los asedios
medievales, tan repetidos, entre sus sucesivos y alternados dueños
santiaguistas y nazaríes. Y aún estuvo a punto de darlo cuando
la insurrección morisca, en noviembre de 1569. Desde la "Acequia
de Montilla", el verdadero cauce del Barbata va completamente seco
-algún mínimo manantial le da humedad aguas abajo-, no recibiendo
más que los sobrantes del aliviadero, cuando los hay, o las terribles
avenidas que, tras las "nubes" -temporales súbitos y tremendos-
colman el cauce y lo rebosan, inundándolo y destrozando todo a lo
largo de muchos kilómetros aguas abajo. Son sus "bravatas".
"". Volver al índice
El origen del nombre del río
Barbata "Bravatas". Algo más de historia.
Dejando por anecdóticos, los distintos nombre ocasionales con
los que se ha venido llamado, a lo largo de la historia a este río,
lo cierto es que tenemos un solo y único Barbata desde su nacimiento
frente a la Sagra hasta su cambio final de nombre en Guadiana Menor,
en puertas ya del Guadalquivir. Así lo recoge la misma Confederación
Hidrográfica de éste, en la obra que, con el nombre de su
río -Guadalquivir-, de 1964, tomaba del clásico estudio
de Revenga el tan mencionado dato de que la corriente
principal del Guadiana Menor es el Barbatas -en plural- que nace al pie
de la Sagra. En el siguiente artículo te narramos las distintas
vicisitudes de su nombre:
Hay una gran confusión en cuanto al uso del
nombre "Barbata", si bien es éste el más usado
entre los diversos que a lo largo de su recorrido recibe este eje principal
del Guadiana Menor. Madoz y una gran mayoría
de geógrafos o tratadistas que siguen por inercia su obra monumental
de recopilación prefieren la forma singular, mas propia y antigua,
de "Barbata". Otros muchos libros o mapas escriben "Barbatas"
-en plural-. Pero la gente del pueblo, a quien palabras como "Barbata"
o "Barbatas" nada sugieren, viene usando desde el siglo XVIII
las palabras castellanas "Bravata" o "Bravatas",
derivándolas quizá de esas devastadoras y repentinas avenidas
que suele traer, e consecuencia del extremoso clima de la zona. A pesar
de que los modernos mapas e incluso el propio Revenga, recogen esta versión
relativamente moderna, se trata de una corrupción sin más
fundamento que el fonético popular. Una Real Cédula
de 10 de septiembre de 1508 habla de unos realengos que hay a entrambas
partes del " río de Barbata", sobre los que Don Fernando
el Católico pide información a D. Antonio de la Cueva, Corregidor
de Guadix, Baza y Almería. En los libros Capitulares del Ayuntamiento
bastetano, y con fecha 23 de octubre de 1557, vuelve a hablarse del "río
de Barbata" a su paso por Zújar. El Doctor
D. Pedro Suárez, en su famosa "Historia del Obispado de
Guadix y Baza", publicada en 1696 cita el río "Barbata",
al pie del "Monte Xavalcohol", a propósito de los célebres
baños de Zújar -antes de "Benzalema". En la encuesta
que precedía a las diligencias del Catastro del
Marqués de la Ensenada, realizadas en Huéscar entre 1753
y 1755, se habla del río "Brabata" o "Brabatta".
No mucho después, otro libro del Archivo Municipal de Huéscar,
el Capitular de 1777-78, dedicado a los acuerdos
referentes a las obras que entonces se realizaban del "Real Canal del
Reino de Murcia" -llamado "de Carlos III"- cita también,
en la sesión del 29 de mayo de 1778, el río "Brabata"
o "Bravata", cuyo cauce debía cruzar los acueductos de
aquel primer intento de trasvase desde la cuenca del Guadalquivir a la del
Segura. En1798, nuestro ya conocido abad y académico Don
Josef Moreno, que parte sin crítica de que el eje del Guadiana
Menor es su menguado río local, dice de éste que "el
Guadalquitón se llama Barbata desde que recibe el Güaaadal"
-Guardal para nosotros-. Poco antes ha dicho que ese Barbata cambia su nombre
por el de "Río Grande", tras recibir, a su salida
de la hoya de Baza, al Castril y al Guadalentín. Eso parecía
decir también el profesor Bosque Maurel, cuando
habla del "río Barbata o de Baza", si no supiéramos
que, con criterio correcto, sostiene que el eje del Guadiana Menor es el
que proviene de la Sagra. Luis Magaña, erudito
y laborioso historiador de Baza, ya en nuestro siglo, cita determinadas
fanegas de tierra en el río "Barbata", en términos
de su ciudad, y refiere que el río Guardal -nombre que se da al eje
que viene del norte-, tras recibir a los ríos de Castillejar, Cúllar
y Baza, se llama "Barbata" o "Río Grande", y
"Guadiana Menor" sólo después de recibir el arroyo
de Freila.
Todas estas disquisiciones bastan para mostrar que, bajo formas antiguas
o populares -"Barbata", "Barbatas", "Bravata",
"Bravatas", "Brabata"..- hay un nombre que afecta al
Guadiana Menor desde el nacimiento de su rama más baja y lejana,
hasta el punto en que se muestra maduro, mucho más abajo. Tan abajo
como para perder el nombre en el tramo intermedio. Fenómeno curioso
éste, de fácil explicación: y es que, utilizando exhaustivamente
para riegos, el "río de Huéscar" o "Barbata"
de Huéscar no llega ni a Galera. Allí, en vez de recibir por
la izquierda al río de Orce, se ve suplantado por éste, que
sí trae agua, y pasa ante el vacío cauce del eje principal.
El "río de Orce", nuevamente absorbido por los riegos,
cede paso a otro nombre local al llamarse "río de Castillejar",
donde se repite la historia. Al pie de este pueblo, en vez de recibir al
Guardal, como es la verdad, se descubre ante el caudal casi inédito
de éste, que viene claro y abundante. De ahí que el Guardal,
con su "afluente", llegue al río de Baza".
Así lo recoge en sus mapas la "Enciclopedia Espasa". Es
un curioso escalonamiento de afluentes que sucesivamente se colocan por
delante del río principal, por criterios eminentemente prácticos
y económicos, que dicen que es más río el que trae
más agua que el que menos, o el que trae, respecto al que está
seco. Cosa de regantes, de probable origen musulmán o, al menos morisco,
y rabiosamente localista. Del Libro de Apeo de Galera, según asiento
realizado el 2 de septiembre de 1572, se deduce que los moriscos de la zona,
hasta su alzamiento a finales de 1569 y expulsión en 1570, preferían
normalmente llamar al Barbata como "río de Huéscar",
siguiendo la costumbre de cambiarle el nombre según iba pasando por
las diversas poblaciones. Así, Galera recibía a los pies
de su enriscada posición los ríos "de Huéscar"
y " de Orce", para despedirlos allí mismo como "río
de Castillejar", a la que se dirigía. ¿No es esto lo
mismo que llamar al Guadalquivir "río de Córdoba"
o "río de Sevilla"?. Volver al índice
El río Guardal. Algo más de historia.
El origen de su nombre.
Ya en su día el río
Guardal pretendió formar parte de una supuesta cabecera bífida
del Guadiana Menor, junto al río Barbata. El hecho de ser más
corto y alto le arrebata dicho protagonismo, a pesar de su mayor caudal.
Nace en las fuentes de su nombre, situadas en la falda de Sierra Seca,
con una aportación de caudal en su tramo superior de 47,4 Hm cúbicos.
Un agua de excelente calidad (bicarbonatada, magnésica y cálcica).
Los principales manantiales de los que se abastece son los siguientes:
Manantial de "La Fuente Alta". Emana 10º C de temperatura,
a 1.140 metros de altitud y con un caudal aproximado de 130 litros/segundo.
Abastece de agua potable a un gran número de habitantes de la comarca
(Duda, La Parra, Cortijo del Cura, Castillejar,....), así como
a Benamaurel. Manantial de "Pedro Jiménez". Emana
a 9º C de temperatura, a 1.080 metros de altitud, con un caudal de
120 litros/segundo. Manantial
de "La Natividad". Emana a 9º C de temperatura, a 1.075
metros de altitud y a una distancia de 50 metros del anterior. Su caudal
es de 110 litros/segundo. Su nombre se debe a que nace bajo los cimientos
del Cortijo de "La Natividad", más conocido por Cortijo
de "Las Fuentes". Manantial
de "La Fuente de Enmedio". Emana a 10º C de temperatura,
a 1.073 metros de altitud, con un caudal de 60 litros/segundo, a una distancia
de 120 metros del anterior manantial. El conjunto de aguas que emanan
de la Finca de "Las Fuentes"
son las que en su día Carlos III quiso llevar hasta el puerto de
Cartagena, llegándose a construir parte de la obra para su canalización.
Aquí se encuentra, en bastante buen estado, gracias a su restauración,
la presa del mismo nombre, "Carlos III", de una extraordinaria
fabricación de piedra mampostería, y asimismo se encuentra
el "Puente del Rey", del mismo tipo de fabricación y
de gran solidez. En el siguiente artículo te contamos la historia
de su nombre, desde sus primeros orígenes árabes hasta su
forma definitiva en el siglo XVIII.
En lo tocante al nombre del río Guardal, al que
hemos descalificado ya de la paritaria cabecera bífida que Madoz
quería dar -con el barbata- al Guadiana Menor, por ser más
corto y alto que su compañero y paralelo, se trata casi seguro
de un árabe "Wadi al-Hardar", modificado fonéticamente
tras la expulsión de los musulmanes hacia la forma "Guadahardal".
Así se ve en los Apeos de la zona de Huéscar en el siglo XVI,
y en Argote, para quien, constituido en rama principal del sistema, recupera
su nombre de "Barbata" tras recibir al río de Castril.
Ese nombre de "Guadahardal" sigue citándose en los Libros
Capitulares de Huéscar en pleno siglo XVIII, como se ve en el acta
de la sesión de 17 de mayo de 1672. En un mapa de Andalucía
del francés N. de Fer, estampado en 1705,
se cita el río "Guardadar", que "recibe" al alto
"Bravate" y sirve de límite entre los reinos de Granada
y Jaén. Ya en 1753, a propósito de la finca de "Las
Fuentes del Guardal" -y en 1777, sobre el "Molino del Guadal"-
se le da en escrituras públicas ese nombre que hoy esta definitivamente
consagrado, pero que por entonces era una reciente abreviación fonética
de los nombres anteriores, más largos y difíciles de pronunciar.
Es típica y sintomática la trasformación popular de
la "-r" final en "-l". Otra posibilidad -más
remota- contemplaría la derivación a partir de "Guadardal",
que provendría a su vez de "Guadardar" -""Wadi
al-Dar", río de la Casa"-. Pudiera referirse a algún
caserío sito en sus fuentes -¿el caserío del Cortijo
de las Fuentes?-, o el cercano poblado, anejo a Huéscar, llamado
hoy San Clemente y sucumbido por el embalse del mismo nombre.
Aun sin ser la cabecera del Guadiana Menor, el Guardal lleva más
agua que el Barbata. Sus fuentes, situadas a 1.100 metros de altitud,
proporcionan un aforo inicial de 596 litros por segundo. Su cuenca alta,
arcillosa, está constituida por terrenos pliocénicos. Sus
aguas procederían de unas calizas, a veces pizarrosas y detríticas,
carácter este último que corresponde asimismo a la amplia
llanura por la que discurre hasta incorporarse al Barbata. El río
Guardal recoge a su paso por Castillejar otro río que viene de Galera,
y a la altura de Benamaurel recibe al "Guadalquitón" o
río de Baza.Volver al índice Alusiones
árabes a un origen del Guadalquivir en una laguna.
Hemos de dar aún, en este estudio del la cabecera del Guadiana
Menor, una pincelada curiosa, a la que dan lugar las alusiones árabes
a un origen del Guadalquivir en una laguna, de la que surge antes de esconderse
para aparecer luego y pasar más abajo a los pies de "Galera"..
.
Ya aludíamos a la existencia, hasta época no muy lejana,
y desde los remotos tiempos geológicos, de una laguna que ocupaba
el fondo de la cuenca endorreica denominada "Campo de Bugéjar",
o "Campo de la Puebla" -de Don Fadrique-. Desecada, es hoy una
enorme cuenca ganadera y cerealista, de suelos óptimos, a la que
vierten varias ramblas de bastante entidad. A excepción de la Fuente
de Bugéjar, que está en su depresión central y que
alimenta un canal -medio de riego, medio abrevadero-, a lo largo de varios
kilómetros por el Campo, nada indica el destino de las importantes
cantidades de agua que, aun con ritmo muy irregular, esta cuenca cerrada
recibe.
No deja de ser sintomático que, al pie mismo de las colinas que
marcan el escarpe del alto Campo de la Puebla hacia el sureste, ya muy
cerca de Huéscar, pero a cota mucho más baja que la de esta
ciudad, exista el manantial y oasis de Fuencaliente, en medio de impresionantes
secanos. Representada desde hace siglos en forma de pequeña
laguna y dando origen a unos pagos de riegos, la "Fuencaliente"
-Fuente Caliente- surge en un solo punto a 920 metros de altitud, con
un caudal de 408 litros por segundo, dando lugar a un río que riega
una rica vega propia por medio de acequias de nombre árabe -"Alquibira",
"Almohala", "Almacaz", "Almazaruca"...-
antes de verter al Barbata, cerca de Galera. Su nombre se debe
a la cualidad de sus aguas termales que afloran a una temperatura constante
a lo largo del año, de 18 grados. En los crudísimos días
del invierno de Huéscar, se ve ascender desde el fondo de la hoya
de Fuencaliente una vaharada de vapor. No obstante, y en los no menos
extremosos calores del verano, esos mismos 18 grados hacen que los numerosos
bañistas del complejo turístico y balneario allí
existente piensen que lo de "Fuencaliente" es una ironía
reveladora de todo lo contrario.
"Hay una cierta tradición que pretende colocar
en Fuencaliente las -fontes Baetis- o fuentes del Guadalquivir, quizá
por entender que es el salidero inferior de la antigua laguna de Bugéjar.
Si realmente fuera tal salidero, no cabe duda de que resultaría científicamente
verdadera esta hipótesis, ya que el altiplano de Bugéjar es
el punto más lejano de la desembocadura del Guadalquivir en toda
su cuenca. Siendo realmente un área semiendorreica, sin desagüe
aparente, podría tenerlo de esta forma subterránea."
Volver al índice Características
hidrográficas del eje de la cabecera del Guadalquivir.
Hecha esta exposición, donde hemos examinado detalladamente todos
los componentes de la cabecera del Barbata, en la que, con casi
todos los autores, se coloca la de Guadiana Menor -y, por tanto,
del Guadalquivir-, sólo nos queda caracterizar escuetamente las
características hidrográficas del eje de tal cabecera.
Es también Revenga quien nos proporciona
el perfil longitudinal del Barbata, en un estudio expresamente dedicado
a la tesis apuntada, aun cuando no afina del todo en el punto exacto de
las fuentes más originarias. Le atribuye una longitud de 154
kilómetros, desde su nacimiento al este de la Sagra a su confluencia
con el Alto Guadalquivir. Entre ambos puntos salva un desnivel de 1.560
metros, lo que equivale a una media de 10 %º, indicativa de una
erosión atrasada en la extrema cabecera aún "juvenil".
Desde su origen hasta Galera, por terrenos diluviales, lleva el Barbata
una pendiente de 37%º. Desde Galera a Castillejar, sólo del
6,2%º, ya que discurre por suelos pliocénicos más duros.
Entre la recepción del Guardal y la del río de Baza, la
pendiente es del 12,5%º, ya en pleno fondo de la hoya de Baza, con
terreno de nuevo diluvial y blando a partir de Benamaurel. Luego, hasta
la incorporación del Fardes, es tan sólo del 2%º. Después
de recibirlo, y ya con el nombre de Guadiana Menor, se encamina a su unión
con el Alto Guadalquivir con un 3%º, a través de un cauce
cretáceo más resistente, a modo de "escalón"
en la curva de su perfil, según se hizo constar en su momento.Dibujo
de toda la cuenca Volver al índice
Múltiples y diferentes puntos
de vista sobre las fuentes del Guadalquivir.
El Guadalquivir geológico. tectónico y originario,
en cuanto se aloja y corre por la falla que limita por el mediodía
la meseta manchega, es -en dirección noreste-suroeste- el Guadalmena,
al cual se incorpora más abajo por su izquierda el Guadalimar,
del que oficialmente es afluente. Sería el Guadalquivir si no hubiera
habido posteriormente capturas y otras actividades geológicas,
que han complicado las cosas.
El Guadalquivir histórico -tal y como lo han estimado las diversas
generaciones y culturas- no es único. sino plural.
Desde los primeros colonizadores hasta la definitiva ocupación
y pacificación romana, coincide con el actual hasta Mengíbar,
toda vez que el tema de sus fuentes se resuelve por el simple procedimiento
de no concretar: son las que, más o menos numerosas, hay más
arriba de la zona de Cástulo, es decir, el conjunto de Guadalimar,
Alto Guadalquivir y Guadiana Menor, con sus sistemas fluviales respectivos,
amén de las corrientes menores no citadas.
El Guadalquivir romano es, en general, el que nace en el Guadiana
Menor, en su cabecera más oriental del río de Orce y Cañada
de Cañepla. Algún autor aventura la cabecera del Guadalimar.
El Guadalquivir musulmán es asimismo el Guadiana Menor,
en esa misma versión oriental de sus fuentes, quedando algo dudosa
la adscripción exacta entre el mismo río de Orce o las corrientes
que puedan provenir del campo de Bugéjar, entonces laguna, sobre
todo la ya citada Cañada de Cañepla, que ofrece el perfil
longitudinal más extremo y bajo de toda la cuenca.
El Guadalquivir cristiano y español, desde Fernando III
el Santo, es el que actualmente, y nacido en la Sierra de Cazorla, luce
con honor y satisfacción de todos tan bello nombre, para siempre.
Finalmente, el Guadalquivir técnico -es decir, el determinado
siguiendo los criterios científicos usados para distinguir el río
principal y sus afluentes- es sin duda el Guadiana Menor, en su cabecera
del Barbata. Es el nacido junto a la Sagra, en el remoto rincón
montañoso en que la provincia de Granada linda, en muy pocos kilómetros,
con las provincias de Jaén, Albacete, Murcia y Almería.
En esta última nacería, en rigor, siguiendo el criterio
del perfil longitudinal, si la tan traída y llevada Cañada
de Cañepla no fuera sólo eso: una rambla. Volver
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