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Galera. "Un legado de más de 4000 años de cultura" |
En Galera se despliegan cerca de 4.000 años de cultura sin solución de continuidad. Desde que el hombre se hace sedentario
en nuestras tierras (allá por el Calcolítico), nuestros cerros,
cañadas y riberas se vieron acompañadas ya para siempre, del
latido humano.
La historia sopló desde el África y hubo un cambio de ubicación
y de nombre. Trescientos metros más a Poniente, desde la altura
del cerro de la Virgen de la Cabeza, comienza a levantar sus muros Galira ( tierra de cosecha).
fuentes: Guía "Granada en tus manos" Tomo 8 -Huéscar
y Baza- y propias |
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| Al Norte la ciudad de Huéscar, Este y Oeste para sus vecinas Orce y Castilléjar.
El Sur como puerta y estandarte de nuestra comarca junto a la vecina bastetana
en Cúllar . El área más accidentada es el ángulo suroriental, en
donde la Sierra del Periate marca una cota de algo más de 1400 metros
sobre el nivel del mar. La más baja, en torno a los 780 metros, está en
el límite con Castilléjar. Además de la villa de Galera, otros núcleos
de población son la Arquería, el Cortijo del Cura y Riego Nuevo,
este último prácticamente despoblado. |
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Es curioso que la localidad más antigua como tal de la comarca presente un casco histórico urbano con un trazado de concepción totalmente
moderna. La explicación viene porque la actual Galera se trazó y se edificó
de nueva planta al ser destruida la Galera morisca, situada en el cerro
de la Virgen de la Cabeza, a sólo unas decenas de metros e la actual Plaza
Mayor.
Esta particularidad permite que la villa pueda ofrecer al viajero dos conceptos
urbanísticos completamente distintos. El primero, de anchas calles trazadas
a cartabón -San Marcos, Elvira, Cervantes, Padre Manjón, Cosme Izquierdo,
por ejemplo-, constituidas por hermosas edificaciones pertenecientes a los
últimos años del XIX o los primeros del XX y dotadas de interesantes rejerías
en balcones y ventanas. El segundo, de retorcidas callejuelas que se acomodan
a la orografía que imponen el cerro de la VIrgen, el de los Capones, el
de Santa Elena y los respectivos barrancos donde se asienta la población.
Galera surge de las orillas de ríos. su territorio municipal está
recorrido por el río Barbatas -que
aquí toma el nombre de la villa- y que, procediendo del Norte -la Sierra
de la Sagra-, al llegar a la villa, a cuyos pies pasa, gira hacia el Oeste
en dirección a Castilléjar y es justamente a la altura de la localidad,
cuando al Barbatas se le une el río Orce tras recorrer el territorio galerino
de Este a Oeste. Un tercer río, aunque apenas si puede considerar como tal
porque la totalidad de sus aguas son canalizadas en acequias, es el llamado
Santo, que tiene su origen en término de Huéscar. Todo lo dicho nos explica
el por qué de ese el mágico ambiente que se puede vivir en una bodega
subterránea -de las decenas que se mantienen como hace trescientos años-,
poblada de tinajas de barro en donde el fruto de las vides se convierte
en el vino joven de Galera, tan afamado en la comarca. |
El paisaje: Entrar en tierras de Galera, se venga de donde se venga,
no deja indiferente a nadie porque se tiene la sensación de entrar
en otro mundo por el paisaje de contraste que se ofrece.
Se puede pasar bruscamente del más absoluto erial dolorosamente blanco
-donde parece que estamos en los últimos estertores del planeta- a ubérrimas
vegas creadas hace milenios al amor de ríos, fuentes y manantiales. Junto
a peñascos absolutamente yermos que parecen trasladarnos a regiones de
otros continentes hermosamente desérticas, corren paralelas las alamedas,
o las pequeñas huertas cultivadas según la sabiduría agraria de los moriscos
como un tonificante contrapunto.
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El desierto: El poderoso atractivo que tiene el itinerario que
partiendo de Galera en dirección Cúllar para luego desviarse en busca
del cortijo de Ros, o de los Llanos, y desde aquí seguir por las pistas
forestales hasta territorio castillejarano en los Carriones, es incomparable.
Sólo la Naturaleza, que se muestra desnuda de ropajes, la milenaria osamenta
de rocas. Donde será posible apreciar un delicado cristal de yeso tal
como se formó hace centenares de miles de años. Donde será sorprendente
contemplar las paleosismitas,
evidencias de fuertes terremotos que fueron consolidando esta atormentada
tierra. Cerros tatuados por las lluvias torrenciales en formas únicas
e irrepetibles, que son como centenares de cicatrices habidas en la
incesante batalla geológica entre la tierra y los elementos. Plantas
bellísimas como la alcaparra, el gamón, el tulipán silvestre o el
tomillo, asombrosamente adaptadas a la extrema dureza del ambiente salino.
Las insólitas fuentes de agua salobre en los más recónditos barrancos,
como el del Agua o el de la Amarguilla. Multicolores especies de lagartijas,
endémicas de la región.
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Historia: Culturas Almerienses llegan a esta zona por el 2.000
antes de Cristo. Primero fueron las gentes de El Argar, que trajeron la
agricultura y el bronce primario. Después, cuando había
transcurrido casi un milenio de cosechas, vinieron por el Levante los
fenicios con la revolución del torno, de la moneda, de las diosas
de alabastro e idearon una esplendorosa ciudad ibérica que se
llamó Tútugi (la de los monumentales túmulos
funerarios) durante más de ochocientos años. También
la latinidad amó estos paisajes y creó el municipio romano
que levantaría templos, villas, inscripciones y monumentos.
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| Fue de Levante, de la Mancha, de Murcia.. y se volvió a levantar
un pueblo nuevo para seguir contando centurias. Pero el avance del sigo
XIX hizo caer en el olvido este territorio. El trazado del ferrocarril
al margen de la zona fue una condena a perpetuidad para sus gentes. Pero
la ausencia de estas innovaciones ayudó a conservar nuestra más
pura identidad y valores patrimoniales de carácter cultural, que
hoy, un siglo después, comenzamos a descubrir y valorar en su justa
medida. |
 Después de 3500 años, las gentes de este pueblo eran capaces
de distinguir la "pleíta", la "crisneja", las
"esparteñas", el "baleo"... salidos de unas manos
con el mismo ardil que se ha perpetuado durante milenios. Galera, a pesar
de ser un pueblo mínimo en cuanto a censo y extensión, es
grande en atractivos: naturales, culturales, históricos y humanos.
De todas sus fiestas las más importantes son las celebradas
en honor del Stmo. Cristo de la Expiración en el primero o segundo
fin de semana de agosto, junto con el popular día de la tortilla
celebrado el jueves anterior al miércoles de Ceniza. |
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