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El folklore de nuestra tierra |
 La comarca del Nordeste granadino es sin duda la más receptiva a
influencias de las provincias limítrofes, mucho más acusada
que la que puede recibirse de la propia capital, pues su clima, sus
tradiciones y su historia le han configurado una personalidad propia.
Muchos de los
aspectos de la manera de ser de un pueblo se encuentran contenidos en
las imágenes que conserva, como si fuera una suerte de registro
ancestral, su folklore.
De una manera natural formas, gestos, sonidos, ritmos seculares, permanecen
vigentes hasta hoy día y siguen siendo espejo de una particular
manera de ver la vida de las gentes.
Conocer los bailes
y los trajes tradicionales de nuestra tierra nos
depara sorpresas interesantes, nos aporta datos sobre nuestro pasado
y sobre nuestro presente, sobre esa realidad que somos nosotros mismos,
en lo más íntimo y entrañable. Descubrimos cómo
elementos fortuitos se introducen en el devenir de las tradiciones y
de manera inesperada hacen confluir el interés de la mayoría,
sin ponerse de acuerdo previamente. A la vez, estos nuevos elementos
se complementan armoniosamente con los que permanecieron más
allá de los cambios y avatares históricos, de una manera
igualmente espontánea.
Este fluir se plasma en la danza como aspecto muy importante del folklore, pues el hombre bailando consigue
expresar una riqueza de matices y de sentimientos, utilizando gestos
que fueron marcados muchas veces por la necesidad y otras por el acierto
de alguna anónima circunstancia.
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Huéscar, con su cercana Puebla de Don Fadrique pone de manifiesto
en sus bailes influencias y estilos de Murcia y Albacete, sin olvidar
a Aragón, de donde proceden muchos de sus pobladores que aquí
vinieron en el siglo XV. La prueba está en la "Jotica de
Huéscar", garbosa y movida, con figuras variadas y entrelazados
de las parejas, con sus brazos bien en alto. Este estilo vigoroso lo encontramos
también en el Fandango que baila la gente de Huéscar en
las fiestas tradicionales de los Inocentes y para recoger fondos para
las Animas, para lo cual se subastan los sucesivos bailes.
Huéscar singulariza sus propias seguidillas, que aquí se llaman también "Madroños",
debido a una de las coplas que dice: "El
que quiera madroños/ vaya a la sierra,/ que se están desajando/
las madroñeras.". Se bailan en honor de las
Santas Patronas Alodía y Nunilón.
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El Nordeste de la provincia de
Granada tiene una importancia y un protagonismo muy destacados en el conjunto
de legados de la cultura popular. Sus bailes reflejan la influencia de
estilos procedentes de otras regiones y provincias, como muestra la profusión
de "seguidillas" que aquí encontramos. Sin olvidar el inevitable "fandango",
que en esta comarca norteña se llena de vigorosos movimientos,
adaptados a un clima fuerte y extremo y al frío que ambienta muchas
fiestas, como la de las Santas, Animas o los Inocentes. |
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Los trajes ya desde antiguo, se utilizaban para las fiestas locales, bodas, fiestas de Navidad, así
como en bailes donde participaban hombres y mujeres, jóvenes
y mayores. Cabe destacar la celebración en honor de las Santas
Patronas Alodía y Nunilón y que se celebran todos los
lunes de Pentecostés. |
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Traje típico de la mujer |
Armilla: En la parte superior del cuerpo de la mujer se pone
una especie de blusa, llamada armilla, de tela brocada de cualquier color,
y con las llamadas «mangas de jamón»; consisten estas
en una manga larga y unos cortes en el brazo para darle vuelo, terminando
en la muñeca con unas puntillas de bolillo, valencién o
chantilly. El cuerpo de esta blusa es con unos cortadillos en la espalda
y delanteros, cuello a la caja acompañado de unas puntillas, bien
del mismo color de la tela o de otro color con unos botones de azabache
en la pechera, iguales a los de los puños.
Pañuelo: De lana estampada, pasando por los hombros y viniendo
a terminar las puntas en el talle de la mujer.
Medias: De algodón,
hechas a mano de ganchillo a diversos puntos. Otra modalidad son las
hechas con moldes (se emplean 5 de estos) a listas de diversos colores.
Alpargatas: La alpargata de la mujer es azul clara, suela de cáñamo
y la parte superior de lona con cara redonda y puntera como adorno y refuerzo.
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Traje típico del hombre |
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Camisa: Es blanca, adornada la pechera con encajes y jaretas.
Chaleco: De tela brocada o terciopelo,en negro, verde o azul,
y bordado con sedas de colores con botones plata y la espalda lisa.
Pantalón: De sarga negra, largo a media pierna, abierto por
los laterales con ojales y cerrado con una botonadura de plata (tres botones
de plata "Charros").
Faja: De cualquier color: negro, verde, azul, etc. y con
flores de colores bordadas. Se colocada encima de la camisa y del pantalón,
rodeando la cintura y terminando ambos laterales en flecos caídos.
Alpargatas: Suela de cáñamo, cara de lona blanca,
cerrada, cubriendo medio pie con una goma elástica en forma de
uve que facilita la puesta de la misma y con puntera también blanca.
Calcetas: Son de algodón y en color blanco.
Sombrero: No falta el sombrero calañés, o catite
sobre pañuelo anudado a la cabeza en colores o liso, configurando
una garbosa recreación del bandolero serrano del siglo pasado. |
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