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Gracias a la importante labor de investigación llevada a cabo
por D. Vicente González Barberán sobre la historia
de Huéscar, sabemos que, en sesión plenaria del 11 de
Noviembre de 1809, se le declaró la guerra a Dinamarca. Apareció
dicha noticia en la Revista de información comarcal llamada "La
Sagra", y en la sección dedicada a Páginas de Historia.
Este curioso trabajo fue recogido por el Redactor Jefe del diario de Granada,
D. Rafael Guerrero; en Madrid lo publicó el diario YA, pasó
posteriormente a la agencia EFE, a Radio Nacional de España, a
El País, ..., y finalmente a los medios de difusión daneses,
que desplazaron a sus enviados especiales a Huéscar, en concreto
los periódicos Politiken y Billed-Bladet.
Teniendo en cuenta que una guerra no finaliza hasta que se ha firmado
la paz, era pues, lógico acabar con esta anacrónica situación;
para ello, la Corporación Municipal de Huéscar acordó
en sesión plenaria del 7 de Julio de 1981 iniciar un proceso
de negociaciones con las autoridades danesas con objeto de restablecer
la paz entre ambos pueblos, para lo cual se facultó como intermediario
al Sr. González Barberán. Por otra parte, el embajador
de Dinamarca en España en aquellas fechas, Mogens Waldel Petersen,
dirigió una carta al redactor de Ideal, D. Rafael Guerrero, en
el que con buen sentido de humor, estimaba que nunca era tarde para zanjar
el "belicoso asunto" y prometió realizar una visita a
la población oscense. Esta visita se produjo como consecuencia
del hecho material de firmar la Paz el 11 de Noviembre de 1981, 172
años después de haberse declarado la Guerra. Ese día
se dieron cita en Huéscar altas personalidades, tanto civiles como
militares, así como los principales medios de comunicación
nacionales y algunos extranjeros, ya que el hecho lo requería.
Una vez hecha la constitución del Pleno Municipal en el cual intervino,
en primer lugar, D. Vicente González, en su calidad de "Mediador".
De su intervención destacamos lo siguiente:
" Excmos. e Iltmos. Sres., amigos daneses, vecinos
de Huéscar y asistentes a este acto. Con su presencia hoy y aquí,
en esta Ciudad de Huéscar, finaliza la misión que, en mi persona,
fue hecha por este Ayuntamiento, con objeto de que gestionase un encuentro
de paz entre los vecinos de esta población y sus súbditos
de S. M. Danesa. Al saludar por un lado a la Corporación Municipal,
y recibir por otro a la dignísima representación del Reino
de Dinamarca, sólo me queda, en este simbólico acto de mutua
presentación, agradecer de todo corazón la honra que por ambas
partes se me ha dispensado; honra y satisfacción que estaba muy lejos
de imaginar cuando, hace escasos años, y el el curso de mis estudios
de investigación sobre la Historia de esta recia y noble tierra,
hallé la insólita noticia de un lejano acto bélico
contra un no menos lejano país. Aquella inicial suma de lejanías
-Dinamarca y 1809- ha venido por obra y gracia de los hombre de Prensa,
y a la vez por la simpática compresión de este Ayuntamiento
y de la Embajada de Dinamarca en Madrid, a convertirse en algo tan cercano,
tan actual y tan vivo como este acto fraternal al que asistimos, llevado
a cabo entre un pacífico y trabajador pueblo español, que
ahora se siente representante de cualquiera de los que integran nuestra
Patria, y una no menos pacífica y laboriosa nación de esta
Europa nuestra, a la que pertenecemos por pleno derecho; una nación
que ha dado siempre muestras de dignidad y de amistoso ejemplo al mundo
entero, como es el país danés. Sólo nos queda, unidos
como estamos en un sólo corazón de seres humanos, desear y
pedir a Dios que todos los conflictos bélicos de este mundo atormentado
acaben como el que finaliza, a los 172 años de su comienzo, habiendo
sido primero olvidado, y celebrándose después con un fuerte
abrazo, sin lamentar un sólo rasguño por ninguna de ambas
partes. Sólo se puede olvidar lo que no ha dejado mal recuerdo".
Ha continuación tomo la palabra el Sr. Alcalde, José Pablo
Serrano Carrasco, y de su intervención destacamos:
" ...este Ayuntamiento Pleno acordó declarar
aún vigente tal estado bélico, ya que no existe constancia
de que esta situación haya sido anulada ni revocada por ninguna Corporación
posterior. Dicha circunstancia ha llevado al vecindario, en unánime
sentir de todos los estamentos que el Ayuntamiento representa, a mantener
a título local este estado de guerra, por el mero hecho de haberlo
acordado así nuestros mayores, haciéndolo constar así,
formal y solemnemente, en uno de los Libros Capitulares que cuidadosamente
conservamos. Huéscar, pues, mantiene por puro fuero tal estado de
guerra, porque juzga que el necesario acto de reconocer que estamos en paz
merece, al menos, un acto análogo al que se llevó a cabo en
este mismo salón, y tal día como hoy, en el año 1809.
Por otra parte, la Embajada Real de Dinamarca, en la culta y amable persona
del Sr. Embajador, S.E. el Sr. Mogens Waldel-Petersen, y el propio pueblo
danés, a través de los diversos periodistas y visitantes de
esa nacionalidad que han venido a visitarnos en los tres últimos
meses, dándonos el placer de recibirlos y obsequiarlos, han tenido
ocasión de comprobar sobre el terreno el noble empeño del
pueblo de Huéscar, y comprender la verdadera y gran seriedad que
late en el fondo de un asunto inicial y aparentemente pintoresco: queremos
ser un símbolo del cambio de actitud que nuestro mundo necesita.
En su virtud, este Ayuntamiento Pleno acuerda por unanimidad manifestar
públicamente al Excmo Sr. Embajador del Reino de Dinamarca el respeto
y afecto que siente hacia su país, celebrando que, con ocasión
de aquella guerra declarada y no ejercida, no los daneses ni los oscenses
hayan tenido jamás nada que lamentar. Huéscar acuerda asimismo
dedicar una calle nueva, en su zona de ensanche moderno, el nombre de Dinamarca;
cuyas placas serán inauguradas hoy mismo por las dignas autoridades
que nos honran con su presencia y compañía. Acuerda finalmente
este Ayuntamiento agradecer muy sinceramente la actuación de cuantas
personas e instituciones han colaborado en este simbólico acto, que
ha de concluir con el estrechar de manos entre los más altos representantes
de Huéscar y Dinamarca; así como con la interpretación
de ambos himnos nacionales, mientras se iza en el balcón de esta
Casa Consistorial el "Dannebrog", nombre tradicional con que en
su país se denomina la bandera nacional de Dinamarca, que es la más
antigua del mundo. De todo lo cual se dará cumplida cuenta a los
vecinos de esta ciudad mediante el oportuno Bando; concluyendo así
172 años después, y ante la paz reinante, el estado de alerta
que, frente a los daneses, se abrió por Bando anterior de este Ayuntamiento,
de 11 de Noviembre de 1809".
Por último, intervino el Excmo. Sr. Embajador de Dinamarca y de
su discurso destacamos lo siguiente:
" Es con gran satisfacción y alegría
que he escuchado las amables palabras, tanto del Sr. Mediador como del Sr.
Alcalde, y les agradezco de todo corazón esta fina iniciativa de
reunirnos hoy aquí. Aunque Dinamarca nunca se ha sentido en guerra
o enemistado con Huéscar -o con España- y además que
esta guerra desconocida, probablemente la más larga de la historia,
no ha tenido víctimas a pesar de su longitud, estoy muy contento
de poder comprobar que haya terminado, por fin, la guerra. Celebro que este
Ayuntamiento acabe de acordar , por unanimidad, declarar la paz, revocando
así su decisión de declararnos la guerra hace exactamente
172 años. Se ha desistido por ambas partes de las indemnizaciones
por daños no causados durante largos años. Cumplidas las condiciones
reina por consiguiente de nuevo la paz entre nosotros. Y ante el Sr. Alcalde
de esta Ciudad bella y hospitalaria en esta región incomparable de
la hermosa España, quiero expresar mi gratitud especial por sus cordiales
palabras y su voluntad desde el principio para hacer las paces. Con la esperanza
de que mantengamos indefinidamente los lazos personales e íntimos
establecidos hoy y que muchos daneses visiten este bello lugar, así
como los oscenses encuentren su camino a Dinamarca, doy mis más cordiales
gracias a todos los ciudadanos de Huéscar".
Así de emotivo, con el izado de banderas y los acordes de los himnos
nacionales, resultó el acto con el que, por fin, se sellaba la paz con
Dinamarca.
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