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| Una forma "emocionante" de conocer el río, al menos
por unos minutos, es hacer uso del sistema que se ofrece al visitante. Se
trata de ejecutar un recorrido utilizando una pasarela que, colgada
limpiamente de una de las paredes del cañón excavado por el agua, discurre
materialmente unos metros por encima de la tormentosa y abundante corriente.
No es mínimo el "morbo" que se añade al paseo cuando, lógicamente, la dichosa
pasarela oscila ante el peso de los usuarios y sus estructuras crujen y
rechinan. |
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| Como colofón -sus diseñadores debieron padecer algo de masoquismo-
el trayecto final tiene que ser forzosamente a través de una tortuosa galería
hecha a pico sobre la roca. El esfuerzo mental merece la pena. Al final
del todo, el paisaje que se contempla paga con creces el atrevimiento. |
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| Una de los lugares que más llaman la atención a quien visita
este pueblo, sin duda es el llamado desfiladero o ruta colgante
sobre el río de Castril. En su trayecto hasta su confluencia
con el río Barbata -para muchos el verdadero nacimiento
del río Guadalquivir-, este caudaloso río recorre una
zona entre rocas, puentes y pasadizos, que bien merece ser conocida. |
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