
Y los Zafra hicieron hornos y del monte salió el cristal: sólido
como las rocas y verde como los pinos que se prestaban a arder para hacerlo
posible; un verde delicado, pálido, ahumado e inconfundible para los buenos
conocedores que tienen la suerte de topar con sus codiciadas piezas: vidrios
finos y a la vez populares; pueblerinos y cortijeros, y también señoriales
en sus formas, pues el Señorío se impregnó en el alma de
cada castrileño. Por eso los vidrios de Castril lo mismo aparecen en
las alacenas de los escondidos cortijos de la sierra, que en los exquisitos
anaqueles del "Victoria and Albert Museum" de Londres, junto a otras
preciosidades. Lo mismo utensilio con que llevar aceite a los pastores
para unas migas, que rarísima pieza de museo, el cristal de Castril inspiró
-digamos- la envidia al Duque de Alba, que poseía montes y pinos en Huéscar
y en su Puebla: y que también hizo sus hornos..Vicente González Barberán
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Durante siglos fue tierra de industrias artesanas propias e interesantísimas.
La fabricación de cucharas y cucharones de palo, de calderas de
cobre, fabricaciones esparteñas y útiles de esparto. Hoy
se encuentran desaparecidas.
En la actualidad los vidrios de Castril se pueden admirar en el
Museo Arqueológico de Granada, ubicado en la Casa de Castril y
también en distintos museos europeos entre ellos el Victoria &
Albert de Londres.
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