|
Científicos de toda Europa reunidos en Orce acordaron datar
los yacimientos como los más antiguos de Europa, confirmarse
que algunos de ellos llegan como mínimo a 1.300.000 años
de antigüedad. Algunos investigadores creen que existen datos
suficientes para aumentar la datación en, al menos, 450.000 años
más llegándose a 1.750.0000 años, el doble
que los yacimientos de Atapuerca por poner un ejemplo de un yacimiento
bastante conocido. Aunque la realidad es que las últimas investigaciones
paleontológicas han puesto en duda las dataciones de todos los
yacimientos. En Orce y su región el yacimiento de Fuentenueva
3 está considerado, y así lo han señalado los
científicos, como el más antiguo de Europa con presencia
humana, referida a restos de industria lítica.
El interés de la cuenca Guadix-Baza-Huéscar para los especialistas
está motivado por el hecho de tener uno de los registros más
completos del mundo en cuanto a sus sedimentos, cifrado en unos 5 millones
de años, lo que permitiría avanzar en el estudio de
las primeras actividades industriales del ser humano. Además, esta
cuenca constituye un punto de referencia en "la evolución
paleoclimática y paleoambiental" de todo el mundo.
Fue en el yacimiento de Venta Micena donde apareció en 1982
el hueso del polémico "Hombre de Orce", denostado por
parte de la comunidad científica. En una de las últimas
visitas científicas a esta zona, los paleontólogos georgianos
-encabezados por Abdesalom Vekua- mostraron un gran interés, dada
las características faunísticas, especialmente en équidos
y bóvidos, que se asemejaban mucho a los de los yacimientos de
Dmanisi -el más antiguo de Eurasia-. Los restos humanos encontrados
allí en 1991 y 1998 -una mandíbula y dos cráneos
de hace 1,7 millones de años- pertenecientes al "Homo ergaster",
posterior al "Homo erectus", hacen albergar importantes esperanzas,
en futuros hallazgos humanos. A su vez, de extraordinaria importancia
las industrias líticas de Fuente Nueva y Barranco León,
con las que se constata que los homínidos manufacturaron instrumentos
de sílex en Orce hace 1,2-1,4 millones de años.
El año pasado, junto a la mediciones paleomagnéticas de
las excavaciones, los equipos recogieron una treintena de piezas de sílex
tallado, además de fósiles de mamíferos de pequeño
y gran tamaño, aunque aún no han aparecido restos humanos
que hayan sido avalados unánimemente por la comunidad científica
internaciona.
|
| Una cuestión que ha quedado bastante
clara en una de las últimas reuniones científicas es la
correlación que se puede realizar entre las tres o cuatro grandes
zonas en las que existen yacimientos en Europa y, que por orden de antigüedad
son:
Dmanisi en Georgia con 1,8 años.
La cuenca Guadix-Baza-Huéscar con dataciones entre 900.000
y 2,2 millones de años, siendo de 1,3 para la presencia humana.
Ubeydia en Israel entre 1,5 y 1,6 millones de años
Umassfeld en Alemania entre uno y 1,1 millones de años. |
|
Desde que en 1983 se conoció el descubrimiento de un fragmento
de cráneo que, según José Gibert -su descubridor-,
pertenecía a un homínido con una antigüedad de 1,6
millones de años, se inició una polémica científica
en la que algunos paleontólogos y antropólogos afirmaron
que se trataba de un fraude y que el cráneo pertenecía
a un équido o a una cabra. Los estudios bioquímicos realizados
años después dieron un nuevo espaldarazo al hallazgo, pero
sufrieron el descrédito de otros investigadores. Sólo el
descubrimiento de industrias líticas en Venta Micena, con una datación
de casi dos millones de años, volvió a relanzar la importancia
de los hallazgos de Gibert. Si había herramientas, tenía
que haber hombres.
Los estudios posteriores han demostrado que se trata de un homínido
después de que «radiografías corrientes, macroradiografías,
tomografías y radiografías digitales realizadas en la Universidad
Complutense de Madrid hayan determinado que uno de los relieves del cráneo
son fracturas producidas en el proceso de fosilización y no una
sutura natural del cráneo que lo identificaría como de un
caballo. El neurocirujano Domingo Campillo, con más de 50 años
de profesión, ha reiterado que «desde el principio vi que
era un cráneo humano infantil» y lamenta que «la mayoría
de los detractores sobre el carácter humano del cráneo no
han escrito un solo artículo y algunos ni siquiera lo han visto.
Gibert ha remarcado que "los únicos artículos en contra
del cráneo humano de Orce han sido de Jordi Agustí y Salvador
Moyá, pero se trata de artículos de opinión y no
de investigación, ya que no se apoyan en radiografías, tomografías
o análisis de imagen"
El Hombre de Orce se asemeja a las imágenes y dibujos que hemos
visto del hombre de Atapuerca, de los primeros habitantes del continente
africano, pero ahora tiene rostro, cuerpo e imagen real. Un científico
granadino, el geólogo e ilustrador Enrique López Aparicio
ha puesto la cara al homínido y ha diferenciado la imagen del hombre,
la mujer y el niño que pudo habitar la zona de la depresión
Guadix-Baza-Huéscar hace dos millones de años, ya que esa
es la datación de las herramientas, industrias líticas,
que se han encontrado en las excavaciones paleoantropológicas de
Venta Micena, Barranco León y toda la zona de Orce.
A partir de las primeras hipótesis realizadas por el descubridor
del polémico homínido, José Gibert, que ya elaboró
un dibujo del posible habitante, que se encuentra expuesto en el Museo
de Orce, Enrique López Aparicio ha ido a más y ha puesto
sobre el papel la foto de familia. «Mi interés por la Paleontología
y por la ilustración me llevó a hacer estudios comparativos
de las reconstrucciones que se han realizado sobre los homínidos
encontrados en Atapuerca, en otros yacimientos europeos y en zonas de
África. Teniendo en cuenta la época, sus condiciones de
vida, la procedencia, ya fuese a través del Estrecho de Gibraltar
o por otros lugares, se ha elaborado la estructura física y la
imagen de nuestro antepasado.
|